Libros de Carlos Fuentes

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En la tabla anterior, tan solo te hemos mostrado algunos libros de Carlos Fuentes.

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❤️ Biografía de Carlos Fuentes

Con un padre diplomático, tuvo una infancia cosmopolita y estuvo expuesto a un entorno de intensa actividad intelectual. Estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y se doctoró en el Instituto de Asuntos Internacionales de Ginebra (Suiza). Su vida estuvo marcada por constantes viajes y estancias en el extranjero, sin perder su base cultural y plataforma mexicana. En la década de los 60, participó en varias revistas literarias. Junto con Emmanuel Carballo, fundó la Revista Mexicana de Literatura, un foro abierto para jóvenes autores.

A lo largo de su vida, impartió clases de literatura en varias universidades de México y del extranjero y también trabajó como diplomático. Además de sus novelas, dio conferencias, colaboró en numerosas publicaciones y escribió ensayos, obras de teatro y guiones. Sus ensayos sobre temas literarios fueron recogidos en libros como La nueva novela hispanoamericana (1969) y Cervantes o la crítica de la lectura (1976), libro dedicado a Miguel de Cervantes.

A los 26 años se dio a conocer como escritor con su colección de relatos Los días enmascarados (1954), que fue bien recibida por la crítica y el público. El germen de su interés por el pasado prehispánico, la exploración de la delgada línea que separa la realidad de la ficción, el retrato del ambiente alegre y relajado de una generación joven enfrentada a un sistema de valores sociales y morales decadente, se puede ver ya en este texto.

La legión más transparente (1958), una novela ambientada en la ciudad, supuso, al igual que las novelas mexicanas de los años 50, un cambio de rumbo hacia una novela muy realista y rural. La Muerte de Artemio Cruz (1962) es un brillante relato de la vida de un hombre que fue revolucionario y que ahora asiste a la muerte de un hombre poderoso. Ambos títulos hacen un amplio uso de técnicas experimentales (simultaneidad, fragmentación, monólogo interior) para captar y reflejar una compleja visión del mundo.

 

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En el desconcertante escenario del otoño de 2011, el mundo entero parecía tambalearse, dando inicio a una pesadilla que sucedía tras el efímero sueño, especialmente palpable en Europa, donde la estabilidad previa se desmoronaba súbitamente en un desastre sin precedentes. No obstante, en América Latina, en ese momento histórico, las cosas adquirían una inusual estabilidad, tejiendo una esperanza que, de alguna manera, no sucumbía al pesimismo.

En ese instante peculiar de la historia mundial, cuando todo se trastocaba (y continuó trastocándose), dos figuras cruciales en la historia de América, influyentes en el desarrollo cultural y político en el ámbito hispanohablante, se sentaron a reflexionar y formular preguntas. Ricardo Lagos, socialista y expresidente de Chile, y Carlos Fuentes, el renombrado escritor mexicano, cuya presencia frecuente en foros públicos lo consolidó no solo como el genial autor de «Terra Nostra», sino también como un intelectual preocupado por el devenir del mundo.

Ambos se sumergieron en el análisis de innumerables problemas que, como se menciona en este libro, forman parte del sueño y la pesadilla que configuran nuestro mundo. Con una vasta cultura intelectual y política, Fuentes y Lagos abordan la actualidad, ese desastre contemporáneo, y exploran el futuro con preguntas fundamentales. ¿Qué está sucediendo? ¿Qué nos depara el futuro? Estas interrogantes son el paraguas bajo el cual dos líderes de opinión, dos personalidades imprescindibles, dialogan para esbozar una perspectiva convincente del mundo en el que vivimos.



 

Carlos Fuentes incursionó magistralmente en el intrigante mundo de la novela policíaca, capturando la esencia del México inmerso en el auge petrolero y tejiendo una reflexión sobre la fugacidad de la libertad.

En su debut en 1978, «La cabeza de la hidra» desentraña las peripecias del Servicio Secreto Mexicano mientras lucha por ocultar a espías árabes, israelíes y estadounidenses el descubrimiento de un preciado yacimiento de petróleo. La trama se desenvuelve en un escenario cargado de violencia, pasión desbordante, asombrosas coincidencias y traiciones inesperadas.

Mientras México se sumerge en los ríos de petróleo que el Diablo le otorgó, un burócrata se ve arrastrado hacia un torbellino de intriga y espionaje a nivel internacional. Descubre que las entrañas de la bestia que maneja son las mismas, y el conducto de evacuación es único: somos los desechos de ese monstruo. Simultáneamente, un hombre y una mujer descubren que detrás de su ardiente pasión se oculta una realidad oscura, obligándolos a disfrazar como acción lo que en realidad es hambre, sufrimiento y deseo.

Fuentes, con su pluma magistral, transporta al lector a través de los entresijos de una trama que no solo desentraña los secretos de la geopolítica petrolera, sino que también revela las complejidades de las relaciones humanas en un contexto donde la sed de poder se entrelaza con los instintos más primarios.

En este escenario, la lucha clandestina por el control del recurso vital se mezcla con la búsqueda de identidad de los personajes, quienes, al enfrentarse a la vorágine del poder y la seducción del petróleo, descubren que la pasión se convierte en un mero disfraz para encubrir los verdaderos anhelos y sufrimientos.

Con un estilo narrativo cautivador, Fuentes teje una red de palabras que no solo ilustran la realidad cruda de la época, sino que también encapsulan las complejidades emocionales de sus personajes. A medida que el lector se sumerge en la trama, se ve envuelto en un juego de sombras donde la libertad se convierte en una ilusión efímera, y la búsqueda de verdad se entrelaza con los oscuros entresijos de la política y la pasión humana.

«La cabeza de la hidra» se erige como una obra maestra que va más allá de la novela policíaca convencional. Es un retrato penetrante de una época marcada por la voracidad petrolera, donde los hilos del destino se entretejen con las pulsiones más profundas del ser humano. En cada página, Fuentes demuestra su destreza literaria, llevando al lector a explorar no solo los misterios de la trama, sino también las complejidades de la condición humana en un escenario donde la realidad y la ficción se entrelazan con maestría.



 

Las sombras del ayer y del hoy coexisten en las cinco novelas que conforman esta obra magistral de Carlos Fuentes. El sufrimiento de los recuerdos y el amor sin destino constituyen el universo de los enigmáticos personajes de «Constancia», «La desdichada», «El prisionero de Las Lomas», «Viva mi fama» y «Gente de razón».

En «Constancia», los fantasmas de una familia de origen ruso, masacrados por soldados franquistas cuando intentaban zarpar hacia Estados Unidos, se reencuentran tras cuatro décadas.

En «La desdichada», dos estudiantes de preparatoria adquieren un enigmático maniquí con forma de mujer para que les haga compañía. Con el tiempo, La Desdichada los enfrentará en una lucha por su amor y compañía.

En «El prisionero de Las Lomas», el exitoso abogado Nicolás Sarmiento fuerza al general Prisciliano Nieves a heredarle su casa y fortuna a cambio de no revelar el secreto que lo elevó como el Héroe de Santa Eulalia.

«Viva mi fama» narra los amores frustrados de Rubén Oliva y Elisia Rodríguez, la «privada» del torero Pedro Romero, quien falleció en su lecho sin siquiera un rasguño provocado por un toro.

Finalmente, en «Gente de razón», los hermanos José María y Carlos María Vélez, reconocidos arquitectos, siguen los preceptos inculcados por su profesor Santiago Ferguson: cada edificio es un ser vivo con su propia historia.

Esta amalgama de relatos sumerge al lector en un viaje fascinante a través de los entresijos del pasado y las complejidades del presente. Carlos Fuentes, maestro de la pluma, teje historias que se entrelazan con maestría, creando un tapiz literario donde los fantasmas y las pasiones convergen en un baile cautivador. En cada página, el lector se sumerge en un mundo donde la intriga y la emoción son los protagonistas.

«Constancia» nos transporta a un pasado marcado por la tragedia, donde los espectros de una familia anhelan reconciliación después de décadas de dolor. La trama, como un hilo sutil, teje una red de conexiones que revela los lazos invisibles que unen a los personajes.

En «La desdichada», Fuentes juega con la dualidad de la realidad y la fantasía. El enigmático maniquí se convierte en el catalizador de una historia que explora los límites difusos entre lo tangible y lo imaginario. La lucha de los estudiantes por el afecto de La Desdichada revela capas profundas de la psique humana.

«El prisionero de Las Lomas» desentraña los secretos enterrados en el pasado. La intriga legal y las maquinaciones de poder tejen una trama donde la herencia se convierte en un instrumento de chantaje. Fuentes, con maestría, construye un thriller legal que mantiene al lector en vilo hasta la última página.

«Viva mi fama» nos sumerge en el mundo apasionado y trágico del toreo. El amor y la tragedia se entrelazan en una danza emocional, donde los personajes buscan redención y significado en un entorno marcado por la fama y el destino inevitable.

Finalmente, «Gente de razón» nos lleva al universo de la arquitectura, donde los edificios cobran vida propia. Los hermanos Vélez, guiados por la filosofía de Ferguson, nos invitan a explorar la arquitectura como una manifestación tangible de la historia y la humanidad.



 

En una meticulosa disección del provincianismo decadente, se desentrañan las posibles desintegraciones del ser en la bulliciosa Ciudad de México, un relato concebido magistralmente por el orfebre del lenguaje, Carlos Fuentes.

Con la publicación de «Cantar de ciegos» hace más de medio siglo, Carlos Fuentes no solo reafirmó su posición como un novelista esencial del boom, sino también como un narrador excepcional.

Los relatos de esta obra buscan la inocencia perdida con la determinación de restaurarla, convirtiéndose así en una parte fundamental del universo literario mexicano del siglo XX.

Los cuentos, al igual que supo Scheherazade, tienen el poder de salvarnos. Abren puertas a días distintos, a orillas lejanas. «Cantar de ciegos,» una obra maestra de la literatura mexicana, alberga siete relatos que desenmascaran debilidades y cinismos, donde se entrelazan el deseo y el amor, el incesto, el adulterio y los encuentros perversos. Entre ellos destacan «Las dos Elenas,» «La muñeca reina» y «Un alma pura.»

Carlos Fuentes, con su maestría narrativa, sumerge al lector en un viaje literario que trasciende el tiempo y el espacio, explorando las complejidades de la condición humana en la vorágine de la capital mexicana. En cada palabra, se entretejen las sombras de la sociedad y la luz de la redención, creando una obra que perdura en la memoria colectiva.

El estilo narrativo de Fuentes, lleno de matices y sutilezas, eleva estos cuentos a la categoría de piezas maestras. Cada relato es un lienzo donde el autor pinta la psique humana con trazos precisos, desentrañando las capas más profundas de la existencia.

«Las dos Elenas» nos sumerge en un torbellino de pasiones prohibidas, mientras que «La muñeca reina» teje una trama de intrigas y deseos ocultos. En «Un alma pura,» Fuentes nos invita a reflexionar sobre la dualidad de la naturaleza humana, explorando los rincones más oscuros de la moralidad.

Con una prosa que fluye como un río serpenteante, Fuentes logra transportar al lector a la Ciudad de México de mediados del siglo XX, con sus contrastes y contradicciones. Cada calle, cada personaje, cobra vida a través de sus palabras, convirtiendo el escenario urbano en un protagonista más de esta epopeya literaria.



 

La trama de la obra teatral de Carlos Fuentes es directa: Donata, una mujer, y su criado viven en una casa abandonada. Ambos padecen ceguera, pero cada uno está convencido de que el otro puede ver. A medida que se desarrolla la trama, se descubre gradualmente que ninguno de los dos posee realmente la capacidad de la visión.

«El Tuerto es Rey» se estrenó bajo la dirección de Jorge Lavelli en el Theater An Der Wien de Viena, Austria, el 25 de mayo de 1970.

En este drama, Donata y su criado, el Duque, residen en una casa que parece desmoronarse. Aunque ambos son ciegos, cada uno está seguro de que solo él padece la ceguera, y el otro puede ver. Ambos creen que el otro es su protector, su guía, su posesión.

Su esperanza se centra en el retorno del esposo de Donata, quien, con firmeza, estableció las reglas de conducta en la casa y posteriormente abandonó a los ciegos a las tentaciones de la libertad: la posibilidad de transformarse, liberarse tanto de la indiferente ausencia como de la sospecha promiscua del señor.

La obra de Fuentes explora la fragilidad de las percepciones y cómo las ilusiones de cada personaje se desvanecen lentamente. A través de diálogos tensos y situaciones que desafían la realidad, el autor logra mantener al espectador en vilo, revelando poco a poco la verdad sobre la ceguera compartida de Donata y el Duque.

El Teatro An Der Wien de Viena fue testigo de la primera representación de esta obra, bajo la dirección magistral de Jorge Lavelli. La fecha, el 25 de mayo de 1970, marca el inicio de la experiencia teatral que llevó al público a adentrarse en la oscura percepción de los protagonistas.

La temática de «El Tuerto es Rey» resuena a través del tiempo, recordándonos que nuestras percepciones pueden ser frágiles y engañosas. Carlos Fuentes, con maestría, nos sumerge en un mundo donde la ceguera no es solo física, sino también emocional y mental.



 

En Adán en Edén nos sumergimos en una nueva narrativa que se asemeja a un ensayo sobre el México contemporáneo, construida sobre símbolos que toman forma en los personajes.

Un magnate decidido emprende su propia cruzada contra el tráfico de drogas y los narcotraficantes, desafiándolos en su propio terreno, adoptando un papel más astuto y maquiavélico que el de ellos. En esta obra de Carlos Fuentes, como a menudo ocurre en la realidad, todo se desmorona.

Ciudades perdidas, tugurios, barrios marginales, favelas; todos son una sola cosa. Adán Gorozpe, un arribista cínico que pasó de ser un estudiante empobrecido a un magnate poderoso gracias a un afortunado «braguetazo», y Adán Góngora, ministro a cargo de la seguridad nacional, han desencadenado una estrategia aterradora que involucra alianzas con criminales, encarcelamiento de inocentes y hasta algunos asesinatos.

Un día, Góngora propone a Gorozpe asociarse para llevar su juego al más alto nivel: «¿Qué opinas si tú y yo, tocayo, apoyamos a un candidato imposible para la presidencia del país?». Ese candidato, por supuesto, sería Gorozpe. Sin embargo, en ese momento, él lo sabe, deberá deshacerse de Góngora o, al menos, neutralizarlo. ¿Cómo enfrentarse a un adversario tan formidable? ¿Cómo detener el torbellino que arrastra al país hacia la oscuridad?

La única senda que siempre permanece abierta es la del espíritu. Ciega e irracional, pero también poderosa y avasalladora, la fe persiste. Un Niño Dios alado comienza a predicar en medio del tráfico de la avenida más transitada de la ciudad, acompañado por su madre, la Virgen. Las alas del niño son artificiales, colocadas por su madre, pero eso no importa. La gente cree, desea creer, necesita creer, y eso es suficiente.



 

En el seno materno, donde reflexiona y capta los estruendos del mundo, Cristóbal cuestiona: ¿merece la pena venir al mundo?

Cristóbal Nonato se desenvuelve en el México de 1992, época en la que se han cumplido todas las predicciones apocalípticas que pesaban sobre el país, y la manipulación mantiene a las masas alienadas en todo tipo de celebraciones y competiciones.

Una lluvia ácida cae sobre Makesicko City, la metrópoli más habitada y contaminada. Los mecanismos de control político son inclementes y la manipulación mantiene a las masas absortas en festividades y concursos, destacando entre ellos el premio a la pareja cuyo vástago nazca en el primer minuto del 12 de octubre. En el seno materno, donde medita y percibe los estruendos del mundo, Cristóbal se interroga: ¿merece la pena nacer?

En este contexto, surge la reflexión sobre la calidad de vida en un entorno saturado de desafíos y manipulaciones. Cristóbal, como protagonista de este escenario, se sumerge en una atmósfera donde la realidad se entrelaza con la ficción.

La ciudad de Makesicko, sumida en una lluvia ácida y contaminación desbordante, refleja la cruda realidad de un México asediado por las profecías apocalípticas. Las estrategias de control político son férreas, manteniendo a las masas sumidas en un estado de alienación perpetua, distrayéndolas con eventos festivos y competiciones que ocultan la verdad detrás de un velo de entretenimiento.

El concurso para premiar al primer nacido del 12 de octubre emerge como una representación clara de la manipulación social. Las masas, enajenadas, compiten por un reconocimiento efímero mientras las fuerzas políticas perpetúan su dominio. En este contexto, la pregunta existencial de Cristóbal adquiere relevancia: ¿realmente merece la pena ingresar a un mundo donde la realidad parece distorsionarse y la verdad se diluye en la maquinaria de la manipulación?

Cristóbal Nonato, en su fase prenatal, se convierte en un observador privilegiado de un escenario distópico donde la lucha por la supervivencia se entrelaza con la búsqueda de sentido. Su cuestionamiento trasciende lo individual para convertirse en un eco de las inquietudes de una sociedad sometida.

La metrópoli Makesicko City, saturada de problemas ambientales y políticos, sirve como telón de fondo para explorar la complejidad de la existencia. En este entorno hostil, Cristóbal busca respuestas a interrogantes fundamentales: ¿cuál es el propósito de la vida en un mundo marcado por la decadencia? ¿Es posible encontrar significado en medio de la manipulación y la desesperanza?

A medida que la trama se desenvuelve, la dualidad entre la realidad y la ilusión se intensifica. Makesicko City, con sus festividades y competiciones manipuladas, se convierte en un microcosmos de la sociedad contemporánea, donde la verdad se convierte en una mercancía escasa y la percepción se distorsiona.

En el vientre materno, Cristóbal experimenta la amalgama de sensaciones y pensamientos, cuestionándose la validez de su entrada a un mundo convulso. La incertidumbre del entorno exterior contrasta con la seguridad relativa del útero, generando un conflicto interno que resuena en la audiencia.



 

En esto creo representa el compendio de una trayectoria de reflexión como escritor y la respuesta de un teórico lúcido y combativo a las apremiantes interrogantes de la vida contemporánea.

A su vasta y esencial obra, Carlos Fuentes agregó un libro singular que se ha convertido en un clásico dentro de su género.

Este original tipo de autobiografía literaria se construye como un diccionario de la vida, compuesto por cuarenta y una voces que van desde la A hasta la Z. Estas voces abarcan temas que van desde la amistad hasta Zurich, pasando por Balzac, Buñuel, cine, familia, Faulkner, hijos, izquierda, Jesús, muerte, novela, política, Quijote, revolución, sexo, Velázquez y Wittgenstein.

Esta obra representa un acto de fe en los valores humanos, una bitácora de vuelo de las grandes ideas, y un diario de navegación de las experiencias fundamentales. En estas páginas se dibuja el perfil de un escritor contemporáneo excepcional, que desde su dominio inigualable de nuestra lengua ha ingresado en la literatura universal de todos los tiempos.

En paralelo a sus amplias y diversas creaciones narrativas, que inherentemente poseen una dimensión ensayística, Carlos Fuentes ha construido una obra extensa y fundamental como ensayista puro. Se erige como un recapitulador de su experiencia y un reinterpretador del mundo circundante, siguiendo la tradición inaugurada por Montaigne. La prosa lúcida de Fuentes, junto con la profusión de datos y referencias, resultan sumamente convincentes y educativas.



 

Cuatro narrativas urbanas convergen en un único destino, trazado por manos inexorables en lugares célebres o discretos de la Ciudad de México.

La Ciudad de México, ese espacio mítico, ambiguo y luminoso, se convierte en el telón de fondo de «Agua Quemada», un vaivén social que, bajo la pluma de Carlos Fuentes, provoca vértigo y embruja al lector.

Esta historia se entreteje con cuatro relatos que desgranan momentos decisivos para los protagonistas, quienes descubren que la vida no se asemeja a sus imaginaciones.

Los personajes transitan por espacios y momentos trágicos y festivos, reflejando su propia dualidad: un general nostálgico ante la revolución mexicana, cada vez más corrompida; una anciana olvidada y su oscura relación con un niño paralítico de las vecindades del centro; un solterón acaudalado incapaz de comprender la pobreza y la desaparición del mito fundador de su estatus, y un lumpen que, en medio de un combate verbal, termina siendo el guardaespaldas de aquel que le ha causado tanto dolor. La grandeza de antaño se convierte en la ruina de hoy, y nada lo ejemplifica mejor que la propia Ciudad de México y sus habitantes.



 

Carlos Fuentes regala a sus seguidores una obra literaria que teje los hilos del amor a través de geografías y épocas históricas, reviviendo los momentos primigenios de la humanidad en la búsqueda de esa pasión original que se conecta con el arte y las transgresiones del alma.

Gabriel Atlan-Ferrara, renombrado director de orquesta, rememora en su vejez los tres encuentros que marcaban su vida junto a la reconocida cantante mexicana Inez Rosenzweig. El primero tuvo lugar en el Londres bombardeado de 1940, durante los ensayos de una ópera, cuando capturó por primera vez los tonos de su voz. En 1949, sus caminos se cruzan nuevamente en la Ciudad de México, encontrándola convertida en una diva de la ópera. Atlan-Ferrara, a su vez, ha evolucionado y se ha erigido como uno de los directores de orquesta más destacados. El último encuentro se desarrolla en 1967 en Londres, donde decide desafiar las convenciones operísticas llevando la música a sus límites más extremos.

La trama desentraña la historia de un amor imposible y el reencuentro de una pareja que ha estado separada desde los albores del tiempo, cuyos encuentros se suceden en una espiral infinita hacia el futuro.

Carlos Fuentes, con su prosa magistral, nos sumerge en un universo donde los sentimientos trascienden las barreras temporales y geográficas. La novela nos transporta desde los estruendosos escenarios de la Segunda Guerra Mundial hasta el glamoroso mundo de la ópera en la Ciudad de México, para culminar en una revolución musical en la vibrante Londres de 1967.

En este relato de pasiones que desafían las convenciones sociales y exploran las raíces más profundas del ser humano, Fuentes nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del amor y la eterna búsqueda de la conexión única que une a dos almas a lo largo de los siglos.

La maestría de Fuentes radica en su habilidad para entrelazar la trama con elementos históricos y artísticos, dando vida a personajes que trascienden las páginas y se convierten en seres atemporales. Atlan-Ferrara y Rosenzweig personifican el amor perdurable, enfrentándose a desafíos que van más allá de las circunstancias temporales y las convenciones sociales.

En cada página, Fuentes teje una red de palabras que capturan la esencia misma del amor, llevando al lector a través de un viaje emocional que va desde la melancolía de la guerra hasta la euforia de la creación artística más audaz. La narrativa, impregnada de sensualidad y matices, invita a sumergirse en las profundidades del alma humana y a explorar los límites del deseo y la devoción.

Así, Carlos Fuentes nos regala una obra que va más allá de la mera narración; es un canto a la universalidad del amor y la capacidad del arte para trascender el tiempo. En cada palabra, en cada acorde, encontramos la huella imborrable de un amor que desafía las convenciones y perdura a lo largo de las eras.



 

En su obra «Inquieta Compañía», Carlos Fuentes teje una trama de suspenso que nos sumerge en un camino plagado de demonios, ángeles y fantasmas, los cuales, sorprendentemente, no se distancian tanto de la realidad.

Respetando los elementos característicos de la literatura de terror, Fuentes exhibe, a través de seis relatos cautivadores, la amalgama que surge entre una narrativa impregnada de lo sobrenatural y situaciones que apenas se insinúan, pero que guardan estrecha relación con nuestro mundo contemporáneo.

Fantasmas, brujas, ángeles, vampiros. A pesar de las apariencias de modernidad, los seres comúnmente tildados de imaginarios no perecen por completo. Pareciera que nuestros mayores temores y anhelos más fervientes solo aguardan en el umbral, almacenados en un rincón oscuro junto a objetos inservibles, hasta que un accidente, una casualidad o fuerzas oscuras los invocan.

¿Es la vida este efímero tránsito, esta carrera entre la cuna y la tumba? Carlos Fuentes relata en este compendio seis historias donde dicha interrogante encuentra respuestas inesperadas frente a los insondables misterios de la muerte.



 

A través de nueve relatos, el renombrado escritor Carlos Fuentes guía al lector por un laberinto literario, desafiándolo a cuestionar si lo que lee es un sueño o la cruda realidad.

El autor de obras maestras como Aura, La Silla del Águila, La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en 1994, el Premio Cervantes en 1987, y el Premio Internacional Grinzane Cavour en 1994, entre otras distinciones que destacan su excelencia literaria.

«El carcelero tiene su carcelero y éste al suyo, y así hasta el infinito. Tú y yo somos los eslabones finales de una extensa cadena de sumisiones. Así está estructurado el mundo, mi joven amigo. ¿Existe alguna otra salida?»

Estas son las palabras del protagonista de uno de los ocho relatos que conforman esta obra, donde Carolina Grau se desplaza como una presencia sutil, a veces como persona, otras como fantasma y enigmáticamente como un acertijo, siempre trazando un fino halo de misterio.

Los lectores se verán inmersos en la incertidumbre, preguntándose si lo que están leyendo son productos de la imaginación, fragmentos de sueños o realidades espeluznantes que permanecieron ocultas. La distancia y la cortesía permiten que el horror subyacente se manifieste de manera fría y poderosa, no como un sueño de la razón, sino como la vigilia de una semi-razón. La realidad también reside en las palabras, aunque a veces estas sirvan como un breve respiro entre un horror y el siguiente.



 

Este trabajo recopila reflexiones acerca de la crisis política tanto en los Estados Unidos como a nivel global, desencadenada por la administración de George W. Bush y su círculo más cercano.

En un mundo donde millones de individuos claman por empleo, salud, educación y vivienda, los Estados Unidos, como única potencia mundial, actualmente imponen intereses que chocan con esas necesidades fundamentales. Pareciera que olvidan que todos somos descendientes de encuentros entre civilizaciones. En lugar de promover políticas constructivas que eliminen los focos de tensión atrayentes para los insatisfechos y fanáticos, Bush y su equipo exaltan los fundamentalismos violentos.

Este libro expresa un anhelo que a su vez es un llamado a la acción para los estadounidenses: recuperar la voluntad de utilizar la extraordinaria fuerza de su nación para colaborar en pro de la legalidad internacional, el desarrollo económico y el respeto a las distintas culturas. Solo de esta manera será posible vencer al terrorismo.

La visión crítica de esta obra destaca cómo la administración de Bush ha desviado la atención de asuntos esenciales, concentrándose en agendas que, en lugar de unir, han creado divisiones tanto a nivel nacional como internacional. En un contexto global donde la necesidad de unidad y cooperación es más apremiante que nunca, Estados Unidos, en lugar de liderar con un enfoque constructivo, ha optado por un camino que genera tensiones y descontento.

Resulta imperativo recordar que la fortaleza de una nación reside en su capacidad para promover la estabilidad y el bienestar global. Sin embargo, la gestión de Bush ha priorizado intereses particulares en detrimento de la cooperación internacional. Esta desviación de principios fundamentales ha llevado a que la imagen de los Estados Unidos, en lugar de ser la de un líder benevolente, se vea empañada por decisiones que generan desconfianza y descontento a nivel mundial.

La llamada a recuperar la voluntad de emplear la fuerza del país para cooperar en favor de la legalidad internacional, el desarrollo económico y el respeto a las distintas culturas, planteada en este libro, es una invitación a redescubrir el papel positivo que Estados Unidos puede desempeñar en el escenario mundial.

Solo a través de políticas que fomenten la cooperación y el entendimiento mutuo se podrá abordar de manera efectiva el fenómeno del terrorismo. La lucha contra el terrorismo no puede basarse únicamente en medidas militares, sino que requiere un enfoque integral que ataque las raíces del problema. Este libro aboga por un cambio de perspectiva, instando a los líderes y ciudadanos estadounidenses a asumir un papel proactivo en la construcción de un mundo más seguro y equitativo.



 

Publicado por primera vez en 1971, «Tiempo Mexicano» se ha erigido con el paso de los años como un retrato magistral de la idiosincrasia mexicana. Esta obra no solo captura la cosmogonía indígena, sino que también aborda las cicatrices dejadas por la Conquista, las aspiraciones surgidas durante la Independencia, los desafíos planteados por la Revolución y las ambiciones junto con las promesas del México moderno. A medio siglo de su primera publicación, este libro sigue siendo un motor incansable de reflexión acerca del desarrollo y el curso del ambicioso proyecto nacional llamado México. Constituye, además, una compañía ineludible para adentrarse en la rica narrativa de Carlos Fuentes, cuyo hilo conductor es el tiempo y sus circunvoluciones.

«Tiempo Mexicano» no solo es un registro histórico, sino una invitación a la introspección. A través de sus páginas, se despliega un tapiz donde se entrelazan las raíces ancestrales, las heridas históricas y las aspiraciones contemporáneas. Fuentes logra plasmar la complejidad de la identidad mexicana, hilando los diferentes momentos que han forjado la nación.

La cosmogonía indígena, tejida con maestría por Fuentes, emerge como un hilo conductor que entrelaza el pasado y el presente. Este aspecto no solo añade profundidad a la narrativa, sino que también resalta la continuidad de las creencias y tradiciones que han perdurado a lo largo de los siglos. El autor, con su destreza única, transporta al lector a través de los mitos y leyendas que han dado forma al imaginario colectivo mexicano.

Las heridas de la Conquista, lejos de cicatrizar, se presentan como marcas indelebles en la psique nacional. Fuentes desentraña las consecuencias psicológicas y culturales de este episodio histórico, evidenciando cómo aún reverbera en la identidad mexicana contemporánea. La maestría del autor radica en su capacidad para dar voz a los silencios, para explorar las grietas que persisten en la construcción de la identidad nacional.

Las esperanzas de la Independencia, otro elemento crucial, son abordadas con agudeza en «Tiempo Mexicano». Fuentes examina cómo los ideales de libertad y autodeterminación han influido en la configuración de la sociedad mexicana. El lector se sumerge en la efervescencia de aquellos momentos históricos, confrontando las ilusiones que impulsaron a los patriotas y las complejidades que surgieron en su búsqueda de una nueva nación.

Los retos de la Revolución, etapa trascendental en la historia de México, son presentados como un crisol de transformaciones. Fuentes destaca las luchas internas, las contradicciones y los logros de este periodo, ofreciendo una mirada crítica que va más allá de la narrativa convencional. El autor desmitifica ciertos aspectos, revelando las tensiones inherentes a la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

«Tiempo Mexicano» también se sumerge en las complejidades del México moderno, explorando las ambiciones y promesas que caracterizan la actualidad. Fuentes analiza cómo la nación ha evolucionado desde sus cimientos hasta convertirse en un actor global, enfrentando desafíos y oportunidades en el escenario internacional. La obra se convierte así en un prisma que refracta las múltiples dimensiones de la realidad mexicana contemporánea.

A 50 años de su publicación inicial, «Tiempo Mexicano» no solo perdura como un testimonio invaluable, sino que continúa siendo un faro intelectual que ilumina la comprensión de México. Carlos Fuentes, con su maestría literaria, logra transcender el tiempo, ofreciendo una obra atemporal que invita a la reflexión constante sobre la identidad, la historia y el devenir de una nación.



 

El episodio «El Crimen» se erige como uno de los momentos más cruciales dentro de cualquier novela de misterio, ya que sienta las bases esenciales y establece el tono general para el desarrollo de la trama. Este segmento se vuelve fundamental para cautivar la atención del lector, incitándolo a desentrañar la verdad oculta tras el acto criminal.

En este segmento, el escritor tiene la tarea de detallar el crimen de manera exhaustiva e impactante. Resulta crucial ambientar la escena, especificar la hora y el lugar exacto donde aconteció el asesinato, así como presentar a los protagonistas involucrados. Puede describirse, por ejemplo, la morada en la que se perpetró el delito, las personas presentes en ese momento y las circunstancias que rodearon el suceso.

El autor también debe brindar una introducción adecuada sobre la víctima, personaje clave en cualquier trama de misterio. Es esencial delinear su personalidad, sus relaciones con los demás protagonistas y cualquier otro dato relevante que arroje luz sobre el motivo que yace detrás del asesinato.

En este tramo, cobra vital importancia generar tensión y misterio para mantener al lector inmerso en la historia. Se pueden incluir detalles sospechosos acerca de los personajes vinculados al crimen o presentar datos desconocidos que despierten la curiosidad del lector y lo inciten a ansiar más información.

Una vez presentados los pormenores del crimen y las circunstancias, se torna imperativo que el escritor introduzca al personaje encargado de investigar el caso. Este podría ser un agente policial o un detective privado, cuya presencia tranquiliza al lector al saber que hay alguien trabajando arduamente para descubrir la verdad.

En conclusión, el capítulo «El Crimen» ostenta una posición clave para el éxito de cualquier novela de misterio. Debe revelar un suceso impactante y misterioso, detallar los personajes involucrados, y suscitar tensión y expectación en el lector para mantener vivo su interés en la trama. Mediante una introducción magistral al crimen, el autor asegura que el lector se vea compelido a desvelar la verdad que yace tras el oscuro velo del delito.



 

A través de los ojos de Jaime Ceballos, un adolescente desconcertado, Carlo Fuentes revela el vicio arraigado en la sociedad mexicana: la obsesión por mantener las apariencias a cualquier costo.

Segunda obra literaria de Carlos Fuentes, renombrado autor de Aura, La Silla del Águila y La muerte de Artemio Cruz.

Las buenas conciencias es un relato que plantea, de manera desgarradora, una realidad que perdura en México: la doble moral que permea la sociedad.

Jaime Ceballos se encuentra al final de su adolescencia; se avecina el momento en que deberá trazar el curso de su vida. Por ahora, su percepción del mundo es la de no tener un lugar definido en él. Anhela la pureza, pero su sangre bulle. Se debate entre la moral cristiana y los impulsos físicos de su juventud apasionada; entre la estructura familiar y el deseo de independencia; entre su pequeño rincón de pueblo y el horizonte infinito que se vislumbra; entre el pecado y la salvación. La vida, entonces, confronta a Jaime con verdades crudas que transformarán su ser de manera radical.

Esta novela no solo destaca la maestría narrativa de Fuentes, sino que también arroja luz sobre las contradicciones que definen la sociedad mexicana. El autor, a través de su pluma magistral, desentraña la complejidad de los conflictos internos de Jaime, sumergiendo al lector en un torbellino de emociones y reflexiones.

El personaje de Jaime personifica la lucha constante entre lo que se espera de él y sus anhelos más profundos. La tensión entre sus creencias morales y sus deseos carnales crea un dilema que resuena con la audiencia, pues refleja los conflictos universales de la juventud y la búsqueda de identidad.

La narrativa de Fuentes, hábilmente estructurada, lleva al lector a explorar los recovecos más oscuros de la psique de Jaime. Cada palabra, meticulosamente seleccionada, contribuye a la intensidad de la trama y al desarrollo del personaje principal.

Además, la ambientación de la historia en el contexto mexicano no solo sirve como telón de fondo, sino que también se convierte en un personaje más, influenciando las decisiones y los dilemas de Jaime. La dualidad de la sociedad, atrapada entre tradición y modernidad, se refleja en cada página de la novela.



 

En la vastedad narrativa de los conflictos que entrelazan los hilos del México contemporáneo, se despliega «Todas las familias felices», una sinfonía que resuena no solo en América Latina, sino en todo el mundo. La violencia se erige como el protagonista indiscutible de este relato.

Un hacendado anhela que sus cuatro hijos sigan el camino sacerdotal; sin embargo, las voces de sus vástagos susurran deseos distintos. Un trabajador es avasallado por su patrón; su propio hijo anhela no solo humillarlo más, sino aplastar su orgullo. Una madre sacrifica su carrera como cantante y se sume en la reflexión de si valió la pena; su hija, en cambio, renuncia al mundo tangible, prefiriendo vivir a través de los intrincados entramados de los reality shows.

El vástago del presidente se revela contra la figura paterna, aunque, paradójicamente, depende de su resguardo. Una mujer soporta el sadismo de su esposo por amor. Una madre afligida desentraña la vida de su hija frente al hombre que la arrebató. Una pareja de sesenta años se reencuentra, cuestionándose si alguna vez fueron jóvenes amantes. Un comandante se ve obligado a decidir quién de sus dos hijos perecerá. La anciana madre de un joven mariachi se convierte en su salvadora.

Una leal pareja gay enfrenta la tentación que acecha. Una prima de aspecto desfavorable pone en riesgo la estabilidad matrimonial. Un sacerdote esconde a su hija en una aldea apartada. Un mujeriego se niega a sellar su amor con el compromiso matrimonial, temiendo que esto aniquile el placer. Un actor se ve forzado a confrontar la realidad por su hijo con discapacidad. Un hermano incómodo desafía la existencia de su propio hermano. Un Don Juan manipula a dos mujeres que, finalmente, le hacen justicia. Tres hijas se congregan alrededor del féretro de su padre, marcando un encuentro que no ocurría desde hacía una década.

Estas historias, entrelazadas por «coros» que, si bien algunos destilan humor, mayormente transmiten tragedias, otorgan voz a aquellos que, en medio del caos, permanecen en silencio: niños que mendigan, hijas ultrajadas, huérfanos desamparados, familiares enemistados, traficantes al acecho y pandillas asesinas que emergen de las calles de Los Ángeles o se elevan desde las selvas de Centroamérica.



 

En una jaula que encierra la oscuridad de la condición humana, se gesta un intrigante dilema: ¿por qué, de entre cinco tigres, cuatro urden una alianza siniestra para acabar con uno de los suyos? Carlos Fuentes, maestro de las letras, nos sumerge en esta novela iniciática, tan densa como el corazón de las tinieblas, desentrañando respuestas a este enigma.

La cabeza decapitada de Josué Nadal reposa en una playa del Pacífico, acariciada por las suaves olas nocturnas. Entre recuerdos que fluyen como corrientes subterráneas, Josué, la milésima víctima del año, se enfrenta a la realidad de un país gobernado por la delincuencia, ya sea en forma de tráfico ilícito o corporativo. Un cinismo desbordante se instala en la sociedad, donde el mal se celebra con la misma pompa que el bien, convirtiendo a México en un escenario donde la tragedia se metamorfosea en una interminable telenovela.

Josué, con anhelos de comprender el mundo, choca inevitablemente con Jericó, su entrañable amigo, quien encuentra admiración en la figura de Caín. Sus voluntades contrapuestas convergen en el caso de Asunta Jordán, una mujer indómita que recoge agravantes en la premeditación y alevosía. Por otro lado, Lucha Zapata personifica el peligro latente que se esconde tras la generosidad y el amor.

El extenso elenco de esta obra maestra abarca a Filopáter, el cura rebelde; el magnate Max Monroy; el abogado Antonio Sanginés, intermediario entre el Estado y la empresa; Miguel Aparecido, encarcelado por elección propia, y en lo más alto (o lo más bajo), la matriarca, la Antigua Concepción.

En esta trama enredada, se revelan las complejidades de personajes que danzan en las sombras de la moralidad y la corrupción. La narrativa se teje con maestría, revelando capas de la sociedad mexicana que oscilan entre la realidad cruda y la ficción embriagadora.



 

En las páginas de la narrativa contemporánea en español, emerge un clásico que nos sumerge en los mitos del México prehispánico y en los recuerdos sombríos del holocausto europeo. Este obra maestra literaria proviene de la pluma de uno de los pilares de la literatura mexicana actual: Carlos Fuentes.

Cuatro intrépidos personajes, emprenden un viaje en automóvil desde México hacia Veracruz. Sin embargo, su destino toma un giro inesperado cuando se ven forzados a pernoctar en Cholula. En esta tierra de misterios, deciden explorar una pirámide que parece esconder secretos ancestrales. Será en este sitio donde aflorarán los secretos más oscuros de cada protagonista, tejiendo un relato que se adentra en las profundidades de la psique humana.

En el Domingo de Ramos de 1965, estas cuatro almas valientes se aventuran hacia Veracruz y hacen una parada en Cholula, la ciudad de las pirámides aztecas. El laberinto de sus galerías se convierte en el escenario de un descenso a los infiernos, una travesía que culminará en una tragedia ritual inesperada.

Carlos Fuentes, en su obra magistral «Cambio de Piel,» nos sumerge en la ficción total. A través de la memoria de sus protagonistas, la novela escarba en los mitos del México prehispánico y en las sombras del holocausto europeo. El autor, en sus propias palabras, nos revela que, en última instancia, todas las formas de violencia son manifestaciones de la misma esencia violenta.

Este relato cautivador no solo nos ofrece una trama intrigante, sino que también sirve como ventana hacia la comprensión profunda de las complejidades de la historia y la naturaleza humana. Fuentes, con su maestría literaria, teje un tapiz de palabras que no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión sobre nuestra propia existencia y las conexiones entre los acontecimientos históricos.

En «Cambio de Piel,» cada palabra cuidadosamente seleccionada se convierte en un pincel que pinta un cuadro vívido y emotivo de los mitos que conforman la identidad de México y las sombras que acechan en el recuerdo colectivo del holocausto europeo. La narrativa, lejos de ser lineal, se convierte en un laberinto literario que guía al lector por caminos inexplorados de la psique y la historia.

Así, Carlos Fuentes, con su aguda sensibilidad y destreza narrativa, nos invita a sumergirnos en este viaje literario único. «Cambio de Piel» no solo es una novela, es una experiencia profunda que nos desafía a reconsiderar nuestras percepciones del pasado y del presente. En este relato, el autor se erige como un arquitecto de palabras, construyendo una obra que perdura en la mente del lector mucho después de haber cerrado el libro.



 

«Aquiles o El guerrillero y el asesino», la inédita novela de Carlos Fuentes, se erige como un relato personal, cautivador y revelador sobre un controvertido episodio de la historia contemporánea de Colombia.

A partir de la biografía de Carlos Pizarro, uno de los líderes del movimiento guerrillero M-19, el autor da forma en esta novela a un personaje carismático, repleto de luces y sombras. Un Aquiles que, como los protagonistas de los poemas homéricos, siente el llamado a la acción y termina enfrentándose a un destino inexorable que lo aguarda pacientemente.

Más allá de los datos conocidos, en medio del inevitable narcotráfico, una guerrilla que persiste en disparar para negociar la paz, la carencia de un proyecto nacional y la inquebrantable voluntad de luchar, los lectores descubrirán, en esta obra póstuma de Carlos Fuentes, a un personaje con rasgos épicos y a la vez a un individuo complejo, vulnerable, repleto de amor y esperanza.

Carlos Fuentes, con su maestría literaria, logra tejer una trama que va más allá de los hechos históricos, sumergiéndonos en la psique de un hombre que desafió las convenciones de su tiempo. La novela destaca por su capacidad de explorar las motivaciones más profundas de Pizarro, desentrañando sus dilemas éticos y emocionales.

El autor, con destreza narrativa, ilustra la época convulsa y apasionante en la que se desenvuelve la trama. Desde los intrincados laberintos de la guerrilla hasta los oscuros entresijos del narcotráfico, cada página destila la intensidad de una realidad que desafía la imaginación.

Aquiles, el protagonista, emerge como un héroe trágico, impulsado por su convicción y enfrentándose a un destino que se cierne sobre él como una sombra implacable. En el lienzo de la historia, Fuentes pinta con maestría los claroscuros de un personaje que va más allá de la mera figura histórica, convirtiéndolo en un reflejo de las complejidades humanas.

La travesía de Aquiles se entrelaza con los elementos más sombríos de la realidad colombiana, desde los desafíos políticos hasta la lucha constante por la paz en un escenario marcado por la ambigüedad y la desconfianza. La narrativa de Fuentes, cargada de emotividad, captura la esencia de una época convulsa y deja al descubierto las capas más profundas de la condición humana.

En esta obra póstuma, Carlos Fuentes no solo nos presenta la crónica de un guerrillero, sino que también nos sumerge en las complejidades de su alma. Aquiles, con sus contradicciones y anhelos, se erige como un símbolo de la lucha individual en medio de un torrente histórico que amenaza con arrastrarlo todo.



 

Un imprescindible ensayo para orientarse en el vasto panorama de la literatura latinoamericana y una guía esencial para aquellos que deseen sumergirse en las corrientes más recientes.

Este ensayo propone un fascinante recorrido por la evolución de la novela en Latinoamérica, desde el descubrimiento del continente hasta nuestros días. Aquellos que se aventuren en esta travesía encontrarán a las luminarias de la novela latinoamericana y sus temas constantes: la naturaleza salvaje, los conflictos sociales, el dictador y la barbarie, la épica del desencanto, el mundo mágico del mito y el lenguaje, pero sobre todo, su vocación de canibalizar y carnavalizar la historia, transformando el dolor en celebración, dando vida a formas literarias y artísticas que se entrelazan, al estilo de Borges, Neruda y Cortázar, sin respetar reglas ni géneros. Es una literatura de textos prestados, permutados, miméticos, y payasos. Son textos en blanco, asombrados ante el desafío del espacio de una página, un lenguaje que habla del propio lenguaje, que se sumerge en la obra de Sor Juana, Sandoval y Zapata, José Gorostiza y José Lezama Lima.

Este recorrido literario es como un festín donde las palabras se entrelazan en un baile desenfrenado, desafiando las normas establecidas y fusionando formas con maestría. Es un viaje a través de las páginas que resplandecen con la genialidad de los grandes maestros de la pluma latinoamericana.

La naturaleza salvaje, omnipresente en estas obras, se convierte en un personaje más, un testigo silencioso de los dramas humanos que se desenvuelven entre sus páginas. Los conflictos sociales se entrelazan con maestría, pintando un retrato vívido y crudo de las realidades que han marcado a la región a lo largo del tiempo.

El dictador y la barbarie, temas recurrentes, emergen como sombras persistentes que persiguen a los personajes, dejando una marca imborrable en la trama. La épica del desencanto teje su hilo a lo largo de las narrativas, revelando la complejidad de las relaciones humanas y la búsqueda constante de significado en un mundo que a menudo parece desencantado.

El mundo mágico del mito y el lenguaje se entrelazan como dos fuerzas inseparables, dando vida a narrativas que trascienden la realidad tangible. Borges, Neruda y Cortázar, maestros en este arte, desafían las convenciones y dan rienda suelta a la creatividad desbordante, creando universos literarios que perduran en la memoria colectiva.

Esta literatura, lejos de ser estática, se presenta como un constante acto de canibalización y carnavalización de la historia. El dolor se convierte en fiesta, y las formas literarias y artísticas se entrelazan en un juego sin reglas ni géneros predefinidos. Es un teatro de palabras, una danza de letras que desafía la gravedad de las convenciones literarias.

En este festín literario, los textos se convierten en protagonistas prestados, permutados, miméticos, como payasos que desafían la gravedad del espacio en blanco de la página. Es un lenguaje que habla de sí mismo, que se sumerge en la riqueza de la obra de Sor Juana, Sandoval y Zapata, José Gorostiza y José Lezama Lima, creando una sinfonía de voces que resuena en cada palabra.



 

Carlos Fuentes analiza la división entre México y Estados Unidos a través de la lente de la discriminación, el racismo y la violencia, pero también resalta la fortaleza de la vida mexicana, capaz de sobrevivir a todas las adversidades.

En «La frontera de cristal», Carlos Fuentes se revela como el narrador incisivo y vibrante que caracteriza a sus obras más destacadas. Explora todos los ángulos de una historia, introduciendo una sorprendente variante: la comicidad.

Esta novela se desenvuelve a través de nueve relatos que tienen lugar, tanto de un lado como del otro, en las proximidades de la frontera entre México y Estados Unidos. A pesar de lo inevitable, que usualmente se manifiesta en forma de discriminación, violencia y desamparo, los personajes que pueblan estas páginas encuentran inspiración para sus sueños y fuerza para el humor. Lo hacen quizás porque comprenden que «la única frontera real está entre el cuerpo y el alma».

Carlos Fuentes reproduce la separación que ha marcado la historia de ambos países durante 200 años y la examina bajo el prisma de la discriminación, el racismo y la violencia. Sin embargo, también resalta la resistencia de la vida mexicana, que parece capaz de sobrevivir a todas las agresiones.

En este fascinante recorrido literario, Fuentes nos sumerge en las complejidades de la frontera, destacando no solo las cicatrices del pasado, sino también la vitalidad que persiste en el presente. Los personajes no solo enfrentan las sombras de la discriminación, sino que encuentran en la fuerza de su identidad mexicana el poder para trascender las barreras impuestas por la historia.

La narrativa de Fuentes no solo documenta la realidad de la frontera, sino que también ilumina los aspectos menos explorados, revelando la resiliencia de una cultura que se niega a ser definida por la separación. A través de sus cuentos, el autor no solo critica las heridas abiertas, sino que también celebra la capacidad del pueblo mexicano para encontrar luz incluso en los momentos más oscuros.

«La frontera de cristal» se erige como un testimonio literario de la compleja relación entre México y Estados Unidos, donde la discriminación y el racismo son confrontados por la fuerza indomable de la cultura mexicana. En cada palabra, Fuentes desafía la idea de fronteras insalvables, demostrando que, más allá de las divisiones geográficas, el alma de una nación persiste, resistente y llena de vida.



 

En «El naranjo», Carlos Fuentes despliega una maestría única al jugar con diversos mitos, desentrañando la paradoja del conquistador conquistado y explorando la atemporalidad que permea la historia. Este árbol de naranjo, lejos de ser solo un elemento, se erige como el hilo conductor magistral que teje las cinco narrativas o novelas breves que dan forma a este volumen. Asimismo, constituye una síntesis extraordinaria de la vasta obra de Fuentes, culminando de manera sublime el ciclo narrativo titulado «La edad del tiempo».

En estos cinco relatos, somos testigos de las reflexiones de Martín II, hijo de Cortés y Malinche, quien intercambia juicios sobre su padre y su madre con su hermano Martín I. Por otro lado, Polibio de Megalópolis se sumerge en profundas reflexiones sobre Escipión Emiliano. Un galán de Hollywood, en una trama inusitada, visita un prostíbulo de enanas en Acapulco, mientras que un marinero genovés teje mentiras fascinantes sobre el Nuevo Mundo. Templos, insignias, trofeos, e incluso los mismos dioses, caen en esta danza caótica. Con los restos humeantes, se forja una reinvención del orden, mientras las semillas de un árbol emblemático emprenden nuevamente su travesía a través del mar.

Fuentes, con su prosa magistral, desafía las convenciones literarias al entrelazar la mitología, la historia y la fantasía en una amalgama que solo un autor de su calibre puede lograr. Cada palabra es un pincelazo que da vida a personajes complejos, llevándonos de la mano a través de narrativas entrelazadas que despiertan la imaginación.

En este ciclo narrativo, la figura del árbol de naranjo se erige como un símbolo poderoso, representando no solo la conexión con la tierra y la historia, sino también la renovación constante que caracteriza la obra de Fuentes. Como una semilla que se aferra a la tierra fértil, las historias se entrelazan y renacen, creando un tapiz literario que cautiva y desafía a partes iguales.

La maestría de Fuentes se manifiesta no solo en la trama intrigante, sino también en la exploración profunda de la psicología de sus personajes. Martín II, en su búsqueda de comprender la dualidad de sus progenitores, nos sumerge en un viaje introspectivo que trasciende épocas. Las reflexiones de Polibio de Megalópolis ofrecen una perspectiva filosófica que ilumina la complejidad de la condición humana.

El galán de Hollywood, en su excéntrica visita a Acapulco, se convierte en un vehículo para la exploración de las dimensiones más oscuras y peculiares de la sociedad. La narrativa del marinero genovés, tejiendo mentiras sobre el Nuevo Mundo, añade una capa de misterio y astucia a la trama, desafiando las expectativas del lector en cada giro.

En la caída de templos y dioses, Fuentes no solo destruye, sino que crea. Con cada palabra, con cada frase, se reinventa el orden establecido. Es un acto de magia literaria donde los escombros del pasado se convierten en la base de un nuevo comienzo, donde las semillas del árbol de naranjo germinan y se expanden.



 

En la trama de la novela, que toma como punto de partida la enigmática desaparición del renombrado escritor Ambrose Bierce durante la convulsa época de la Revolución Mexicana, se exploran profundos temas que abarcan desde la inevitabilidad de la muerte hasta el fascinante intercambio cultural. Sin embargo, lo que destaca con fuerza en esta obra es la constante presencia del hilo conductor que define la narrativa de Fuentes: la identidad mexicana.

La vida del protagonista en el territorio nacional, inmerso en el bullicio del pueblo, se revela como un auténtico crisol de experiencias que moldearán su percepción sobre las arraigadas costumbres e ideas que impregnan la idiosincrasia mexicana. Esta vivencia no solo le proporciona un entendimiento más profundo de la vida cotidiana, sino que también le otorga una nueva perspectiva, una mirada única sobre la existencia.

La travesía del personaje principal en esta narrativa se convierte, de este modo, en un viaje introspectivo hacia la esencia misma de la identidad mexicana. A medida que se sumerge en el tejido social de su entorno, descubre capas y matices de una cultura rica y diversa que va más allá de los estereotipos superficiales. Fuentes, con maestría narrativa, despliega ante el lector un tapiz de imágenes y sensaciones que capturan la esencia misma de lo mexicano.

La muerte, omnipresente en la trama, se erige como un recordatorio constante de la fragilidad de la existencia, pero también como un vínculo inherente a la identidad cultural del protagonista. La relación entre la vida y la muerte se entrelaza de manera magistral, reflejando la cosmovisión única que caracteriza a la cultura mexicana, donde la muerte no es solo un fin, sino parte integral de la vida misma.

El intercambio cultural, otro tema central, se manifiesta a través de los encuentros del personaje con diversas expresiones de la riqueza cultural mexicana. Desde las tradiciones ancestrales hasta las manifestaciones artísticas contemporáneas, cada interacción se convierte en un diálogo enriquecedor que contribuye a la construcción de una identidad compleja y matizada.

En la prosa envolvente de Fuentes, la narrativa cobra vida con una autenticidad que trasciende las páginas del libro. Cada palabra parece ser cuidadosamente seleccionada para transmitir no solo la trama, sino también la atmósfera única de la identidad mexicana que impregna cada rincón de la historia. La habilidad del autor para tejer una narrativa rica en matices y con un lenguaje cautivador eleva la experiencia de lectura a un nivel superior.



 

Baltasar Bustos, un estudiante de derecho y empleado en la Audiencia de Buenos Aires, penetra en la estancia del presidente de dicha Audiencia y sustituye al recién nacido por un niño de piel oscura, fruto de una prostituta enferma y castigada públicamente. Unas horas más tarde, el inmueble se consume en llamas, dejando irreconocible el cuerpo del niño de piel oscura. El hijo legítimo es entregado a esclavas.

Estamos inmersos en una época donde la juventud, iluminada por las lecturas de Voltaire, Rousseau y Diderot, y avivada por el espíritu desbordante del romanticismo, se arroja a la lucha por la independencia. Tres amigos, turnándose en la narración, detallan los preparativos de esa contienda y sus batallas, las ideas que las nutren y los obstáculos que enfrentan para alcanzar sus conquistas (ya sean sociales, sexuales o políticas).

La Campaña, la única novela que forma parte de la serie «El Tiempo Romántico», nos permite vislumbrar las similitudes y diferencias entre las luchas independentistas en distintos países latinoamericanos, así como las dudas de los líderes (algunos, figuras reales de esas luchas; otros, ficticios pero igualmente poderosos), todo ello a través de la prosa siempre vibrante de Carlos Fuentes.



 

En la indagación profunda de Carlos Fuentes sobre la vida y la muerte de la actriz Diana Soren, surge la cuestión fundamental: ¿Cuáles son las pasiones o ideales que impulsan al ser humano hasta su último aliento?

Diana Soren, tan solitaria como deslumbrante, tan fuerte como vulnerable, personifica en sí misma los ideales de toda una generación, la de los revolucionarios años sesenta, donde las esperanzas de toda una década se aferraban tenazmente a la existencia.

En la obra «Diana o la cazadora solitaria,» Carlos Fuentes condensa la crónica de toda una era, a través de la revisión nostálgica de su efímero y trágico idilio con la actriz Jean Seberg.

Esta narrativa nos sumerge en la amalgama de emociones que caracterizan la vida de Diana Soren, una mujer que, con su deslumbrante belleza y fortaleza aparente, se convierte en el reflejo de los anhelos y desafíos de su tiempo. Su apasionado episodio erótico con un destacado escritor mexicano se erige como un símbolo de la efervescencia y rebeldía que marcaban una época donde las ilusiones se resistían tenazmente a desvanecerse.

Carlos Fuentes, maestro de las letras, teje con maestría la trama que desentraña la esencia de un romance breve pero impactante con Jean Seberg, llevándonos de la mano por los recovecos de una relación marcada por la soledad y la intensidad de los sentimientos.

En este relato, los protagonistas no son solo individuos, sino representantes de una generación que desafiaba las convenciones establecidas. La conexión entre Diana y el escritor mexicano trasciende lo personal para convertirse en un símbolo de los tumultuosos años sesenta, donde los anhelos y sueños de cambio se entrelazaban con las realidades de una sociedad en transformación.

La obra de Fuentes, imbuida de nostalgia y reflexión, nos invita a contemplar la complejidad de la condición humana y a cuestionarnos sobre las fuerzas impulsoras que nos conducen, en muchas ocasiones, hacia destinos inesperados. Diana Soren, con su magnetismo y fragilidad, se erige como un faro que ilumina los caminos intrincados de la existencia, recordándonos que las pasiones y los ideales son los hilos invisibles que tejen el tapiz de nuestras vidas.



 

Las culturas se petrifican cuando se encuentran aisladas, pero encuentran vida o resurgen al entrar en contacto con hombres y mujeres de otras culturas, credos y razas. Si no logramos reconocer nuestra humanidad en los demás, difícilmente la reconoceremos en nosotros mismos. Desde los espejos de obsidiana ocultos en la urbe totonaca de El Tajín hasta los espejos ibéricos de Cervantes y Velázquez, aquellos de la locura y el asombro, un constante intercambio de reflejos culturales ha surcado el Atlántico a lo largo de más de quince décadas; esta narrativa relata esa historia, nuestra historia.

Solo al contemplarnos en el espejo desenterrado de la identidad, en compañía del otro, logramos vislumbrarnos en nuestra totalidad. Es en ese momento cuando finalmente podemos examinar de cerca las repercusiones de nuestras acciones y transformar la experiencia en sabiduría.

El flujo constante de influencias culturales entre las diversas orillas del Atlántico ha labrado un camino de intercambio ininterrumpido. Desde los espejos de obsidiana en las raíces de la civilización totonaca hasta los espejos literarios y artísticos de la España de Cervantes y Velázquez, este viaje cultural ha tejido una rica tela de conexiones que ha perdurado a lo largo de los siglos.

Los espejos, símbolos de introspección y reflexión, han servido como portales entre culturas aparentemente distantes. La urbe totonaca de El Tajín, con sus espejos de obsidiana meticulosamente tallados, reflejaba no solo la apariencia física, sino también el alma de una civilización arraigada en la conexión con la naturaleza y el cosmos. Estos espejos, testigos silenciosos de la historia, eran más que simples objetos; eran la encarnación de la identidad totonaca, reflejando la complejidad de su existencia.

En el otro lado del Atlántico, los espejos de la España renacentista, forjados por la pluma de Cervantes y la paleta de Velázquez, no eran menos reveladores. Cada palabra escrita y cada trazo de pincel capturaban la esencia de una sociedad inmersa en el choque de culturas, en la intersección de lo conocido y lo desconocido. Los espejos literarios de Cervantes, a través de las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote, arrojaban luz sobre la fragilidad de la realidad y la maleabilidad de la percepción.

Los espejos artísticos de Velázquez, plasmados en sus pinturas maestras, retrataban no solo la apariencia física de sus contemporáneos, sino también las complejidades de la psique humana. Sus obras, como «Las Meninas», eran más que simples representaciones; eran reflejos profundos de la sociedad de la época, cuestionando la naturaleza misma de la realidad y la relación entre el observador y lo observado.

Este intercambio constante de reflejos culturales entre América y Europa ha enriquecido ambas orillas del Atlántico. Las huellas de estas influencias se pueden rastrear en la lengua, las costumbres, la gastronomía y las artes. La identidad de cada región se ha visto moldeada por esta interacción continua, fusionando tradiciones y creando una rica tapestry cultural.

Al reconocernos en el reflejo del otro, trascendemos las barreras que separan las culturas. Este acto de reconocimiento mutuo es fundamental para el crecimiento y la evolución de la sociedad. Solo al abrazar la diversidad y aprender de las experiencias del otro podemos alcanzar una comprensión más profunda de nosotros mismos y del mundo que habitamos.



 

En las oscuras calles de la Ciudad de México, acecha un vampiro sediento de sangre, ávido de vida y ansioso por adueñarse de aquellos a quienes amas. No se limitará a arrebatarte eso, sino que también anhela el sabor de tus seres queridos. ¿No es la Ciudad de México, con sus diez millones de habitantes y una fuerza policial indiferente ante las desapariciones, el refugio perfecto para un vampiro de la era moderna?

En su última obra maestra antes de partir de este mundo, Carlos Fuentes propone una reinterpretación del legendario personaje cuya crueldad inspiró la famosa novela «Drácula» de Bram Stoker.

No te resistas más, Navarro. Ignoras las vastas posibilidades de la muerte. Regresa a la maldición de tu labor, que para ti es una bendición, lo sé y lo comprendo. Tú vives la vida, yo la anhelo. Existe una diferencia crucial entre nosotros. Lo que nos une es que, en este mundo, todos nos utilizamos mutuamente; algunos ganan, otros pierden. Acepta tu destino.

Un anciano aristócrata europeo, el conde Vlad Radu, se establece con su hija en una mansión que parece un monasterio en plena Ciudad de México. Después de soportar siglos de guerras y escasez de sangre humana en Europa, ha decidido trasladarse al otro lado del océano Atlántico para restablecer su imperio. Para lograrlo, no duda en contratar los servicios de Yves Navarro, un abogado, y de su esposa Asunción, una agente de bienes raíces que guarda un misterioso parecido con una mujer retratada en una antigua fotografía…

La trama se desenvuelve en una danza mortal entre la eternidad del vampiro y la fugacidad de la vida humana. El oscuro pacto entre el antiguo conde y la pareja de profesionales mexicanos desencadenará eventos sobrenaturales que desafiarán la lógica y el entendimiento.

La historia se sumerge en un juego de intrigas, traiciones y pasiones prohibidas en un escenario urbano donde los destinos de los protagonistas se entrelazan de manera inesperada. La Ciudad de México, con sus callejones sombríos y su atmósfera misteriosa, se convierte en el telón de fondo perfecto para este drama vampírico.

A medida que la trama avanza, se revelan oscuros secretos que conectan a los personajes de manera ineludible. El pasado y el presente chocan en una confrontación épica que determinará el destino de todos los involucrados.

La novela no solo ofrece una emocionante narrativa sobrenatural, sino que también reflexiona sobre la naturaleza de la vida, la muerte y la inmortalidad. ¿Es la existencia eterna un regalo o una maldición? ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por la inmortalidad?

Con una prosa envolvente y un manejo magistral del suspense, esta obra transporta al lector a un mundo donde los límites entre lo humano y lo sobrenatural se desdibujan. Cada palabra está meticulosamente seleccionada para cautivar al lector y sumergirlo en la oscura y fascinante realidad de los vampiros en la Ciudad de México.



 

Carlos Fuentes nos sumerge en una batalla donde la lealtad es una moneda devaluada: en la búsqueda del poder, el progenitor está dispuesto a traicionar al vástago, la esposa al consorte, el secretario de estado al líder supremo.

Este relato proviene de la pluma de Carlos Fuentes, el maestro detrás de obras como «La región más transparente» y «La muerte de Artemio Cruz».

Corría el año 2020 en un México desprovisto de telecomunicaciones, cuando se desató una feroz contienda por la presidencia, una lucha encaminada a ocupar La Silla del Águila y aferrarse a ella sin ceder ni un milímetro.

En este escenario, la lealtad es un lujo inalcanzable: en la búsqueda del poder, los lazos familiares se desgarran, los votos matrimoniales se desvanecen y los colaboradores más cercanos traicionan al líder de la nación. Todo es posible en este tablero político: desde crímenes perpetrados por antiguos caciques hasta la sombra del espionaje entre presuntos aliados. Se despliegan maniobras tenebrosas, se explora la extorsión sexual y, como si fuera poco, resurge en la escena política un candidato presidencial fallido que todos creían muerto años atrás.

La narrativa de Fuentes teje una trama intensa y despiadada, donde los protagonistas están dispuestos a cualquier cosa por alcanzar el poder y mantenerse en él. Los giros y vueltas de esta historia nos sumergen en un laberinto de intrigas, donde cada paso puede llevarnos hacia el abismo político.

Fuentes, con su maestría literaria, retrata los entresijos de una sociedad sedienta de poder, donde la traición y la ambición son las monedas corrientes. En este México sin telecomunicaciones, la lucha por la presidencia se convierte en un juego letal, donde los personajes se desdibujan entre sombras y alianzas efímeras.

El autor nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de los lazos humanos cuando el poder se convierte en el objetivo supremo. A medida que avanzamos en esta historia, descubrimos que en este mundo sin piedad, la única constante es la volatilidad, y la única regla es que no hay reglas.

Así, Carlos Fuentes nos sumerge en un relato cautivador, donde la intriga y la pasión por el poder se entrelazan para crear una trama inolvidable. En un México que carece de las comodidades de la comunicación moderna, la lucha política se convierte en un escenario despiadado, y cada palabra escrita por Fuentes es un golpe magistral que resuena en la conciencia del lector.



 

Esta recopilación reúne nueve de los más destacados cuentos creados por el ilustre autor mexicano Carlos Fuentes. Los lectores se sumergirán en relatos cargados de fenómenos sobrenaturales, mansiones embrujadas y espectros.

Desde los albores de su carrera literaria, el dominio del relato fantástico le es tan inherente a Carlos Fuentes como el acto de respirar. Ahora, los lectores sostendrán en sus manos una selección de nueve de los ejemplares más destacados de esa apasionada inclinación.

En este tomo, se presentan tres cuentos inéditos: «El robot sacramentado», «Un fantasma tropical» y «Pantera en jazz». Este último vio la luz en una revista literaria mexicana en 1948 y representa el germen del ingenio del autor, siendo su primera incursión en el cuento. Además, se incluyen, entre otros, «Tlactocatzine del jardín de Flandes», «Chac mool», «Letanía de la orquídea» y «Aura», esta última una auténtica obra maestra.

Esta cuidada selección de relatos transportará a los lectores a través de los límites de lo convencional, sumergiéndolos en un universo donde lo sobrenatural y lo cotidiano entrelazan sus hilos de manera magistral. Carlos Fuentes, con su pluma magistral, ha tejido historias que no solo despiertan asombro, sino que también desafían las barreras de la realidad conocida.

«El robot sacramentado» revela el talento visionario de Fuentes al explorar la simbiosis entre la tecnología y lo divino. Este cuento inédito se erige como un testimonio de la capacidad del autor para anticipar los derroteros del futuro en una época donde la relación entre la humanidad y la inteligencia artificial era apenas un incipiente destello.

«Un fantasma tropical» nos sumerge en un ambiente exótico donde los límites entre la realidad y la fantasía se desdibujan. Fuentes, con su maestría narrativa, transporta al lector a un universo donde los espíritus errantes danzan entre las sombras de una selva misteriosa.

«Pantera en jazz» representa el nacimiento literario de Carlos Fuentes. Este cuento pionero, publicado por primera vez en 1948, despliega la genialidad del autor desde sus primeras letras. La trama, impregnada de ritmo y misterio, marca el inicio de una carrera literaria que perduraría en el tiempo.

La inclusión de joyas literarias como «Tlactocatzine del jardín de Flandes», «Chac mool», «Letanía de la orquídea» y «Aura» enriquece esta colección, ofreciendo al lector una experiencia inigualable. Cada relato es una obra maestra en sí misma, manifestando la destreza narrativa de Fuentes para explorar lo extraordinario dentro de lo ordinario.

«Tlactocatzine del jardín de Flandes» nos transporta a un escenario donde lo grotesco se entrelaza con lo sublime. Fuentes, con su estilo inconfundible, nos sumerge en la historia de una figura enigmática que desafía las convenciones y redefine los límites de la estética literaria.

«Chac mool» explora las complejidades de la mitología mesoamericana, fusionando lo ancestral con lo contemporáneo. La presencia de la divinidad se entrelaza con la vida cotidiana, creando un tejido narrativo que revela la maestría de Fuentes para explorar las raíces culturales de México.

«Letanía de la orquídea» despliega una prosa poética que cautiva y envuelve al lector. En este relato, Fuentes nos sumerge en un mundo donde las palabras adquieren una musicalidad propia, creando una sinfonía de significados que trascienden las fronteras de lo convencional.

Finalmente, «Aura» se erige como la culminación magistral de esta colección. Esta obra maestra, reconocida internacionalmente, nos sumerge en un laberinto de pasiones y misterios. La trama, hábilmente construida, revela la maestría de Fuentes para explorar la psique humana y desentrañar los secretos más profundos del alma.



 

Un auténtico clásico de la literatura mexicana del siglo XX que catapultó a Carlos Fuentes a la vanguardia de lo que años después se conocería como la nueva novela hispanoamericana.

Del genio detrás de obras maestras como Aura, La Silla del Águila y La muerte de Artemio Cruz.

Carlos Fuentes, laureado con el Premio Príncipe de Asturias en 1994, el Premio Cervantes en 1987, y el prestigioso Premio Internacional Grinzane Cavour en 1994, entre otras distinciones.

Considerada la piedra angular del boom latinoamericano.

La región más transparente marcó el debut literario de Fuentes, convirtiéndose en la llave que le abrió todas las puertas imaginables. Este inventario meticuloso de la sociedad mexicana es, al mismo tiempo, una versión vanguardista de la comedia humana. A través de un intrigante mapa de linajes, se representan mundos y submundos entrelazados. La ciudad de México se revela en toda su complejidad moderna, y la pluma de Fuentes nos proporciona una cartografía detallada de la red social que este universo teje.



 

Felipe II, conocido como el «Defensor de la Fe», se erige como el monarca más influyente del mundo. A lo largo de extensos años, ha librado batallas contra judíos, musulmanes y protestantes, imponiendo a sus súbditos gravosos impuestos, enfrentándolos a plagas e intolerancia. Su reinado, marcado por la agonía, coincide con el surgimiento de un nuevo orden: los castillos dan paso a las urbes, los campesinos son suplantados por los villanos, y los príncipes y reyes ceden terreno ante la ascendencia de los burgueses. En este escenario, falsos profetas se adueñan de los caminos y proclaman un renacimiento.

Felipe, fatigado y enfermo, decide retirarse a la morada que ha mandado construir para ser su último refugio: el Escorial. Sin embargo, en este momento crucial, surgen tres jóvenes enigmáticos portando una cruz carmesí en sus espaldas. Uno de ellos profetiza sobre un mundo nuevo, un Edén poblado por majestuosas ciudades, volcanes imponentes y pirámides imponentes. En este paisaje, la crueldad, el dolor y la muerte coexisten con seres sobrenaturales, entre ellos la señora de las mariposas.

El «Defensor de la Fe» no puede permitirse descansar. Se ve compelido a cargar la cruz hacia estos infieles. ¿Podrá, finalmente, gobernar un mundo justo y libre? El peso de la responsabilidad se cierne sobre él, mientras reflexiona sobre los excesos de su reinado. El arrepentimiento lo impulsa a buscar redención, afrontando la posibilidad de forjar un destino donde la justicia y la libertad prevalezcan.

En este punto crucial de la historia, el destino de Felipe II se entrelaza con la cruz que los jóvenes misteriosos le han encomendado llevar. La incertidumbre sobre el futuro del monarca y su capacidad para redimirse se convierte en el eje central de esta narrativa. ¿Será capaz de liderar un cambio significativo en un mundo en transformación, o sucumbirá ante las sombras de su propio legado? Solo el tiempo revelará si el «Defensor de la Fe» logra cumplir con su destino y llevar la cruz hacia un mundo justo y libre.



 

Un auténtico clásico de la literatura mexicana del siglo XX, que colocó a Carlos Fuentes en la vanguardia de lo que años después se conocería como la nueva novela hispanoamericana.

En su lecho de muerte, durante su último mediodía, el anciano y enfermo Artemio Cruz rememora: no siempre fue ese triste saco de huesos y fermentos corporales; alguna vez fue joven, audaz, vigoroso. Y tuvo ideales, sueños, fe. Para defender todo eso, incluso combatió en una revolución. Sin embargo, la rapacidad, la codicia y la corrupción apagaron su fuego y aniquilaron su esperanza. Tal vez por eso perdió a la única mujer que verdaderamente lo amó. Una reflexión sobre el México surgido de la Revolución Mexicana, pero también de cuestiones tan universales y permanentes como la soledad, el poder o el desamor.

Las revoluciones las llevan a cabo hombres de carne y hueso, no santos, y todas terminan por crear una nueva casta privilegiada…

Carlos Fuentes, con su obra maestra, «La Muerte de Artemio Cruz», nos sumerge en la complejidad del alma humana y los entresijos de la historia de México. A través de la narrativa magistral de Fuentes, somos testigos de la transformación de un hombre, Artemio Cruz, cuya vida abarca desde la juventud llena de ideales hasta la vejez marcada por la decadencia física y moral.

La novela no solo nos ofrece una visión íntima de la vida de Cruz, sino que también arroja luz sobre los tumultuosos tiempos de la Revolución Mexicana y sus secuelas. Fuentes teje hábilmente los hilos de la historia personal de Cruz con los eventos históricos que moldearon el destino de México en el siglo XX.

Artemio Cruz, en su lecho de muerte, sirve como testigo de una época en la que la lucha por ideales y la búsqueda de justicia se vieron empañadas por la vorágine de la corrupción y la avaricia. El protagonista, alguna vez un joven intrépido y lleno de vigor, se ve consumido por las sombras de sus propios errores y las fuerzas destructivas que moldearon la nación.

La novela también aborda temas universales que trascienden las fronteras mexicanas. La soledad, el poder y el desamor son explorados con una profundidad que resuena con la experiencia humana en cualquier parte del mundo. Fuentes logra capturar la esencia de la condición humana a través de los ojos y la conciencia de Artemio Cruz.

«La Muerte de Artemio Cruz» no solo es un testimonio literario de la historia mexicana, sino también una obra que perdura en el tiempo por su capacidad para tocar las fibras más íntimas de la experiencia humana. Carlos Fuentes, con su maestría narrativa, nos invita a reflexionar sobre la complejidad de nuestras propias vidas y las fuerzas que dan forma a nuestro destino.



 

A lo largo de la vida íntima de una mujer y sus pasiones, esta novela desgrana una saga familiar entrelazada con la historia cultural y política de un país convulso, donde todo parece gestarse simultáneamente.

«Los Años con Laura Díaz» se fundamenta en las conversaciones sostenidas con las dos abuelas de la autora, abarcando un lapso de 100 años, desde 1868 hasta 1968.

El clamor del tumulto que anhela cambiar el destino de México se entrelaza con la vibrante travesía de dos gigantes de la pintura universal: Frida Kahlo y Diego Rivera.

La familia que Cósima formará en Veracruz, al unirse en matrimonio con Felipe, cuya madre era francesa, se compone, además, de otras tres mujeres: Hilda, Virginia y Leticia, la madre de Laura. La historia de la protagonista se desarrolla a la par de la historia del país. La intención del autor es rescatar la parte femenina que ha quedado diluida en la crónica de un país esencialmente masculino, donde la herencia azteca, árabe y española la ha marginado del devenir histórico.



 

Don Quijote, el insensato, está completamente fuera de sus cabales no solo porque haya creído ciegamente en lo que ha leído. También se halla en estado de locura porque, en su papel de caballero andante, cree fervientemente que la justicia constituye su deber y que dicha justicia es alcanzable.

Desde la Zona Sagrada hasta Terra Nostra, la narrativa de Carlos Fuentes oscila entre la sobriedad del relato y la obra como una travesura que irrumpe en la realidad para transformarla.

En su discurso de ingreso en El Colegio Nacional, Fuentes destaca la similitud entre obras totalizadoras, tales como «Don Quijote de la Mancha» de Miguel de Cervantes y «Finnegans Wake» de James Joyce.

Este discurso se desplaza, retrocede y avanza a lo largo de estos ensayos, instando a reconsiderar y releer estas y otras obras que desafían la realidad, creando una nueva, alternativa y paralela, repleta de rebeldía. Estas obras resaltan sus características peculiares y nos obligan a contemplar el mundo con una perspectiva distinta; por ejemplo, el Quijote, desde antes de su creación, revisado en su época y a lo largo de su existencia, en la España árabe y judía y ya contaminada por el Nuevo Mundo. Sus personajes, tanto reales como ficticios, emergen de otras obras para asaltar diversas literaturas.

Se nos insta a abrazar la lectura rebelde y a rebelarnos con una fantasía que supera y es más vital que cualquier realidad concebible.


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