Libros de Antonio Escohotado

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❤️ Biografía de Antonio Escohotado

Ver el perfil del autor Roger Casadejús Pérez
Esta ficha de autor ha sido creada y escrita por Roger Casadejús Pérez
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Antonio Escohotado

Antonio Escohotado Espinosa (Madrid, 5 de julio de 1941 – Ibiza, 21 de noviembre de 2021) fue un pensador español de amplio espectro intelectual: filósofo, jurista, sociólogo, ensayista, traductor y profesor universitario que ganó notoriedad por su enfoque crítico sobre las drogas, su defensa de la libertad individual y sus análisis del capitalismo. Su obra cruza múltiples disciplinas y ha dejado huella en el debate cultural hispanoamericano contemporáneo.

Durante su vida combinó la actividad académica con la escritura, la traducción y la polémica pública. Su producción intelectual abarca desde estudios filosóficos rigurosos hasta ensayos con alcance social y cultural, en los cuales se manifestó como un referente del liberalismo libertario y del pensamiento crítico sobre el poder, el mercado y las coacciones ideológicas.

Vida y formación

Nacido en Madrid el 5 de julio de 1941, Antonio Escohotado provenía de una familia con raíces culturales notables: su padre, Román Escohotado, ejerció como periodista y funcionario diplomático, y llegó a trabajar como agregado de prensa en Brasil. Cuando Antonio tenía alrededor de cuatro años, su familia se trasladó a Río de Janeiro, donde permanecieron hasta cerca de 1956. Esta etapa brasileña marcó su infancia y le permitió empaparse de una sensibilidad multicultural y de los contrastes socioculturales entre dos ideales de mundo distintos.

De regreso en España, completó sus estudios secundarios y se matriculó en la Universidad Complutense de Madrid para cursar Derecho, en gran parte por decisión familiar, aunque pronto su interés se desplazó hacia la filosofía. Compaginó estudios legales con los filosóficos, dirigiendo su atención hacia corrientes como el pensamiento raciovitalista de Ortega y Gasset y Xavier Zubiri. Posteriormente se especializó también en Sociología y Ciencias Políticas.

Ya en su juventud comenzó a cultivar una inquietud intelectual plena: leía filosofía clásica y moderna, llevaba un cuaderno de apuntes sobre la historia del pensamiento occidental, y se interesó vivamente por autores que después traduciría. En 1972 defendió su tesis doctoral, titulada La conciencia infeliz. Ensayo sobre la filosofía de la religión de Hegel, donde exploró la relación entre religión, filosofía y conciencia, y que sirvió de cimiento para su pensamiento posterior. Durante esos años colaboró como ayudante en la cátedra de Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense.

Tras su consolidación académica, ejerció la docencia en la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia). Desde 1983 fue profesor asociado en materias como Ética, Sociología y Filosofía de las Ciencias Sociales, y en etapas posteriores llegó a la plaza de profesor titular hasta su jubilación en 2013.

Trayectoria profesional

El ejercicio profesional de Escohotado fue poliédrico: combinó la actividad universitaria con la escritura, la traducción, el ensayo público y la participación en debates mediáticos. En los años setenta y ochenta se convirtió en traductor prolífico y versátil, traduciendo obras de Newton, Hobbes, Jefferson, Bakunin, entre otros, lo que le permitió consolidar un conocimiento profundo de corrientes filosóficas y científicas.

En 1970 tomó la decisión de pedir excedencia de su puesto en el Instituto de Crédito Oficial (ICO) para dedicarse a la traducción y vivir de su escritura. Con el tiempo se vinculó al ambiente contracultural de Ibiza, donde participó en la construcción del paisaje social de la isla. En 1976, con recursos de la herencia familiar, se involucró en la creación de la emblemática discoteca Amnesia, que pronto devino en símbolo del ocio nocturno y la cultura musical de vanguardia en España.

Durante esos años también afrontó tensiones con el mundo del poder y la legalidad: tuvo enfrentamientos con redes vinculadas al tráfico de drogas, llegó a ser arrestado y vivió períodos de polémica pública, especialmente cuando su obra más conocida, Historia general de las drogas, comenzó a atraer atención no solo académica sino mediática. En algunos momentos fue encarcelado —o al menos sometido a acusaciones judiciales— bajo cargos relacionados con drogas, aunque siempre defendió su inocencia y utilizó esos episodios como parte de su reflexión crítica.

A pesar de ello, su carrera académica siguió avanzando. En la década de los noventa y los primeros años del siglo XXI fue figura recurrente en debates públicos, programas televisivos y prensa cultural, donde expuso con firmeza su visión de la libertad, la crítica al autoritarismo y la defensa del mercado libre frente al estatismo. Fue también en esos años cuando publicó la trilogía Los enemigos del comercio, una obra extensa y ambiciosa que recorre la historia moral e intelectual del comercio desde la Antigüedad hasta la época contemporánea.

Ya en su etapa final, se volcó en la edición digital y la reactivación de su legado: en 2017 fundó la editorial La Emboscadura junto con su hijo Jorge, para reenfocar y reestructurar sus obras en formatos electrónicos y mantener la vigencia de su pensamiento. Se instaló definitivamente en Ibiza durante los últimos años de su vida, donde publicó ensayos más personales como Mi Ibiza privada, Hitos del sentido y La forja de la gloria. Falleció el 21 de noviembre de 2021 en Ibiza, a los 80 años, víctima de una insuficiencia multiorgánica.

Obras literarias destacadas

Entre los trabajos más relevantes de Escohotado se encuentran:

Marcuse, utopía y razón (1968): temprano ensayo donde ya empieza a perfilar su vocación filosófica.

La conciencia infeliz (1971): tesis doctoral centrada en el pensamiento de Hegel.

De physis a polis (1975): estudio sobre los orígenes del pensamiento griego y su evolución hacia la ciudad política.

Realidad y substancia (1986): incursión en lógica, ontología y metafísica.

Filosofía y metodología de las ciencias sociales (1987): texto académico que conecta filosofía y ciencia social.

Majestades, crímenes y víctimas (1987): reflexión crítica sobre la autoridad, el castigo y la justicia.

Historia general de las drogas (tres volúmenes, 1989 y ediciones posteriores): su obra más influyente en el conocimiento público sobre las sustancias psicoactivas.

El libro de los venenos / Para una fenomenología de las drogas / Aprendiendo de las drogas (años noventa): desarrollos complementarios al estudio de las drogas como fenómeno social y existencial.

El espíritu de la comedia (1991): ensayo que le valió el Premio Anagrama de Ensayo.

Rameras y esposas (1993): análisis sobre sexo, mito y deber.

Retrato del libertino (1997): exploración de la condición erótica y marginal.

Caos y orden (1999): ensayo de gran alcance que obtuvo el Premio Espasa de Ensayo.

Sesenta semanas en el trópico (2003): crónica de viajes y reflexión cultural.

Génesis y desarrollo del análisis científico (2006): revisión y expansión de su obra metodológica.

Los enemigos del comercio (I: 2008, II: 2013, III: 2017): ambicioso ensayo histórico sobre las ideas que se han opuesto sistemáticamente al comercio.

Mi Ibiza privada (2019) y Hitos del sentido (2020): textos íntimos donde aborda memoria, identidad y filosofía de vida.

La forja de la gloria (2021): relato filosófico del Real Madrid como metáfora cultural.

Frente al miedo Volumen I y II: reflexiones finales sobre la vulnerabilidad humana y la superación del miedo.

Temas y estilo narrativo

La obra de Escohotado articula un núcleo temático constante: la defensa de la libertad individual como antídoto contra las coacciones sociales, políticas e ideológicas. Rechazaba las utopías totalitarias y las construcciones dogmáticas que tratan de imponer visiones colectivas cerradas. En su enfoque, la lucha no era entre izquierda o derecha, sino entre autoritarismo y autonomía.

Otro eje central de su pensamiento fue la crítica del prohibicionismo en materia de drogas. Para él, el problema no era el uso de sustancias, sino la ignorancia y la represión. Estudió las drogas no como objeto moral sino como fenómeno histórico, químico, cultural y psicológico. Su metodología fue genealógica: rastreaba el origen de las ideas nocivas o prohibicionistas y les mostraba contrariedades históricas.

En Los enemigos del comercio volcó su capacidad de síntesis histórica. Allí analiza las corrientes anticomerciales (desde místicos, aristócratas, socialistas o anarcocomunistas) y defiende al mercado como espacio de libertad de intercambio frente al mercantilismo estatista o las críticas hostiles al capitalismo.

Estilísticamente, cultivó una prosa densa, precisa y erudita, cargada de alusiones filosóficas e históricas, pero al mismo tiempo buscaba accesibilidad cuando trataba temas de interés general. No temía adentrarse en capítulos de metafísica o lógica, pero tampoco rehuía los pasajes autobiográficos o ensayísticos. Fue capaz de ampliar su público sin abdicar de la rigurosidad conceptual.

Su voz narradora a menudo toma distancia irónica o dialéctica, siempre cuestionadora. Fue crítico de las visiones cerradas y del dogmatismo intelectual. En sus textos suele combinar genealogía de ideas, reflexión filosófica y experiencias personales, articulando una escritura híbrida entre el ensayo académico y el libro de ideas.

Reconocimiento y legado

Aunque durante mucho tiempo vivió en los márgenes del sistema intelectual español a causa de sus ideas controvertidas, con el paso de los años su figura ganó reconocimiento creciente. Obtuvo premios importantes como el Premio Anagrama de Ensayo o el Premio Espasa por Caos y orden. En su último tramo de vida recibió homenajes simbólicos: tras su muerte en noviembre de 2021, el Ayuntamiento de Madrid aprobó por unanimidad la instalación de una estatua en la Ciudad Universitaria.

Su influencia se extiende en diversos ámbitos: entre jóvenes lectores que descubren el liberalismo libertario, investigadores de sociología de las drogas, filósofos interesados en la crítica del poder o militantes culturales que reivindican la libertad contra el autoritarismo.
La editorial La Emboscadura contribuye a mantener su obra viva en formatos digitales y físicos, ampliando su alcance. Además, su presencia en debates públicos, conferencias, entrevistas y plataformas digitales consolidó su estatus como intelectual de referencia en el mundo hispanohablante.

El legado de Escohotado trasciende disciplinas: ha alimentado discusiones sobre legalización, ética personal, mercado, poder y responsabilidad individual. Muchos críticos reconocen que abrió un espacio intelectual poco ocupado en España: el espacio crítico-liberal no partidista, que cuestiona las imposiciones estatales sin caer en dogmas económicos.

Con el paso de los años, sus textos siguen siendo reeditados, leídos y comentados. Su capacidad de reunir saberes dispares en un proyecto de libertad reflexiva hace que su obra permanezca viva y continúe interpeliendo a generaciones que buscan miradas independientes frente al poder político y cultural.

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💥 Nuestra crítica y opinión personal sobre sus obras

¡Imporante! La siguiente crítica representa una opinión personal basada en una lectura atenta de las obras de Antonio Escohotado y no pretende ser una verdad universal ni un juicio definitivo sobre su trabajo.

Te agradeceremos mucho que nos des tu opinión o tu crítica en nuestro foro.

La producción intelectual en forma de ensayo, crónica o reflexiones que encabeza su catálogo literario constituye un corpus inusual por su amplitud temática, su densidad conceptual y su voluntad de cruzar disciplinas. Aunque no opera dentro de la ficción narrativa, sus textos pueden analizarse con herramientas propias de la crítica literaria por su carga expresiva, su retórica argumentativa y la persistencia de una voz que articula ideas con estilo propio. A través de sus escritos, se configura no solo un discurso filosófico o sociológico, sino un proyecto intelectual coherente donde el estilo, la estructura argumental y la visión del mundo se entrelazan. La crítica de su obra exige, por tanto, valorar no tanto personajes o tramas, sino trazas retóricas, nexos argumentales y el modo en que conjuga erudición con exposición accesible.

Rasgos generales de su estilo

El estilo que atraviesa sus textos se caracteriza por una prosa vigorosa, erudita pero no excesivamente críptica, con abundantes alusiones filosóficas, históricas y científicas. Suele moverse entre niveles de discurso elevados —cuando aborda nociones abstractas, ontológicas o epistemológicas— y pasajes más próximos al lenguaje coloquial o autobiográfico, donde introduce episodios vivenciales o reflexiones más íntimas. Esa alternancia dota su prosa de dinamismo, pues no abandona la precisión conceptual aunque recurra a metáforas, contrapuntos retóricos o digresiones históricas para oxigenar el desarrollo argumental.

Se observa también un ritmo reflexivo, pausado, que permite al lector detenerse ante párrafos densos con citas implícitas o referencias cruzadas entre capítulos. En muchos de sus textos utiliza la técnica de la “genealogía de las ideas”: reanuda conceptos, filosóficamente rastrea su desarrollo histórico y luego descansa en su propia interpretación —a menudo con cierta ironía o tono polémico—. Esa estrategia a veces introduce digresiones extensas o momentos donde el hilo argumental parece diluirse, una decisión propia de quien piensa incesantemente sobre problemas anchos.

Además, mezcla registro científico (cuando aborda química, biología o sociología) con registro filosófico, sin disociar completamente ambos ámbitos. Esa hibridación exige del lector una disposición multidisciplinar; no se contenta con explicaciones superficiales, sino que convoca al lector a acompañarle en tramos técnicos —por ejemplo, al describir sustancias o estructuras del pensamiento— antes de retomar la dimensión más filosófica.

Finalmente, su voz como autor se percibe firme, reflexiva y, con frecuencia, provocadora: no rehúye el conflicto intelectual, la polémica con corrientes dominantes o la autocuestionación. Ese tono le confiere unidad como autor, incluso cuando el tema cambia radicalmente de una obra a otra.

Temas recurrentes y visión del mundo

Su obra afronta de modo persistente la tensión entre libertad y coacción. Una y otra vez reflexiona sobre cómo estructuras políticas, ideológicas o morales pueden restringir la libertad individual, ya sea mediante dogmas, prohibiciones, utopismos o proyectos totalitarios. Desde esta clave, identifica al autoritarismo —no necesariamente estatal, sino cultural o simbólico— como enemigo de una existencia autónoma. Esa postura atraviesa tanto sus ensayos sobre drogas como sus críticas al estatismo o sus reflexiones sobre violencia simbólica.

Otro tema constante es la crítica del prohibicionismo: aborda el fenómeno de las drogas no como tabú moral, sino como objeto de estudio histórico, químico, antropológico y, al mismo tiempo, ético. En sus trabajos más abarcadores, documenta cómo las sociedades han regulado, castigado o demonizado ciertas sustancias y propone que la ignorancia, más que la sustancia en sí misma, es la fuente del verdadero peligro. Esa mirada atraviesa su interés por el conocimiento como antídoto frente al miedo.

La propiedad y el comercio libre ocupan también un lugar privilegiado. En su obra histórica analiza mitos anticomerciales (desde la tradición religiosa hasta corrientes socialistas) como amenazas ideológicas al mercado y a la prosperidad. Esa lectura va acompañada de una defensa del intercambio voluntario, la especialización económica y los mecanismos del mercado como medios de cooperación espontánea entre individuos libres.

Relaciona la riqueza con cultura, educación y desarrollo humano, y explora con curiosidad el origen del odio a la desigualdad como fuerza destructiva del emprendimiento y la innovación. En algunos momentos recurre al viaje, a la experiencia exótica, al contraste cultural como valioso termómetro para ver diferencias sistémicas entre sociedades prósperas y sociedades cautivas del estatismo.

Finalmente, subyace un proyecto intelectual que aspira a una síntesis: no aspira a la fragmentación disciplinar, sino a trazar puentes entre filosofía, ciencia, historia, sociología y biología. Su visión del mundo es plural, crítica, no dogmática. Se aproxima a una forma de “liberalismo reflexivo” que rehúye etiquetas rígidas pero insiste en la autonomía individual como eje central.

Puntos fuertes

Entre sus mayores aciertos destaca la ambición del proyecto intelectual: pocas figuras en el ámbito hispanohablante se atreven a desplegar una filosofía de la cultura tan amplia y sin cortes tajantes entre géneros. Esa osadía le permitió explorar temas tabú, conectar saberes dispares y plantear preguntas que otros dejan relegadas. Esa amplitud da a sus lectores libertad para pensar los cruces entre ciencia, ética, derecho y sociedad.

Otro punto fuerte es la originalidad del enfoque genealógico: reconstruir genealogías de ideas prohibicionistas, anticomerciales o autoritarias le da al lector una perspectiva histórica profunda de por qué ciertas creencias se mantuvieron persistentes. No se limita a criticar el presente, sino que indaga en las raíces intelectuales, lo que dota su obra de hondura y resistencia frente a modas pasajeras.

La voz personal del autor es también valiosa: sus digresiones autobiográficas o sus momentos de duda le alejan del academicismo excesivo y humanizan sus tesis. Esa mezcla de pensamiento erudito y vivencia propia facilita una lectura más conectada con quien busca comprensión, no solo argumento. Esa cualidad le convierte en interlocutor más que en orador unidimensional.

El rigor documental, cuando aborda aspectos técnicos o históricos —por ejemplo al describir sustancias químicas o corrientes filosóficas— refuerza su credibilidad. No evade la complejidad, pero tampoco la adorna innecesariamente con retórica vacía. Esa solvencia técnica es rara en autores que oscilan en ámbitos filosóficos públicos.

También cabe destacar su capacidad para generar polémica inteligente: sus textos no buscan provocación vacía, sino tensión intelectual. Esa voluntad le hizo participar en debates públicos, confrontar ideas dominantes y, en muchas ocasiones, hacer vacilar lecturas complacientes. Esa fuerza dialéctica ha potenciado su visibilidad y ha estimulado lecturas críticas en ámbitos académicos y no académicos.

Puntos débiles

Una de las debilidades más señaladas es la densidad en algunas secciones: los pasajes técnicos o de alto contenido filosófico pueden resultar arduos para lectores que no tengan formación previa. Esa exigencia podría disuadir al lector medio aunque el tema le interese. En ocasiones el autor no hace concesiones para “el lector general”, lo que reduce el acceso efectivo de ciertos públicos.

En momentos de digresión excesiva, la estructura argumental central puede perder firmeza. Cuando recorre genealogías muy largas o aborda múltiples corrientes en una sola sección el hilo puede perderse, y algunos lectores critican que haya tramos que no aportan directamente al eje central del libro. Esa expansividad puede ser una virtud, pero también un riesgo.

En su defensa del mercado y del comercio voluntario, a veces su crítica del igualitarismo aparece excesivamente incisiva, dando lugar a oposiciones demasiado tajantes. Algunos críticos apuntan que en ciertas páginas su retrato de corrientes socialistas o críticas del capitalismo peca de caricaturesco o simplificador, cuando quizá merecería un diálogo más matizado.

Otra crítica habitual es que, en algunas obras, su voluntad de abarcar lo total puede disimular menores fallos de documentación o referencias puntuales. En textos tan voluminosos, es inevitable que existan puntos discutibles de cronología, interpretación o énfasis. Ese tipo de objeciones no deslegitima el conjunto, pero sí sugiere revisar algunas afirmaciones menores con cautela.

Finalmente, su independencia intelectual, que es una virtud, a veces le colocó en aislamiento académico formal: algunos han acusado que no encaja bien en corrientes dominantes, lo cual puede haber limitado su recepción crítica académica rigurosa comparada con otros pensadores más institucionalizados. Esa condición puede favorecer admiradores apasionados, pero también desconexión crítica en determinados ámbitos universitarios.

Valoración final

En su conjunto, las obras que atraviesan su producción literaria representan una contribución notable al panorama intelectual en lengua española. No es frecuente encontrar un pensador que combine dominio técnico, amplitud histórica, audacia conceptual y compromiso público con tanta consistencia. Su voz enlaza tradición y modernidad, ciencia y filosofía, experiencia personal y discurso universal.

Aunque algunas obras resultan exigentes para lectores no iniciados, eso no desmerece la importancia de sus aportaciones ni la hondura de sus tesis. Gracias a su voluntad de repensar problemas tabú, de defender la libertad frente al miedo y de articular genealogías de pensamiento crítico, ha dejado un legado intelectual que invita a nuevas generaciones a cuestionar doctrinas aparentemente inmutables.

La riqueza de su estilo, su coraje epistémico y su voluntad de conectar culturas del conocimiento son rasgos que trascienden modas y etiquetas. Si bien no todo lector podrá coincidir con todas sus conclusiones, la coherencia interna, la densidad argumental y la hondura de su búsqueda justifican su lugar entre los autores más provocadores y fecundos del pensamiento contemporáneo. En definitiva, su obra merece leerse con rigor y con apertura: un estímulo renovado para quienes creen que el pensamiento libre es piedra angular de toda cultura.

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