Netflix acaba de estrenar uno de los mejores thrillers de su historia: Matt Damon y Ben Affleck lideran una película con sabor a buen cine adulto de antaño
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'EL BOTÍN' ES CINE COMERCIAL CONVINCENTE Y SIN COMPLEJOS
Desde ese potente arranque para ver por primera vez lo que le sucede a cierto personaje, 'El botín' deja claro que nos espera por delante un tenso thriller policíaco con sobredosis de palabrotas y marcado en todo momento por la violencia y los problemas de confianza. Eso favorece a Carnahan para crear un clima turbio que invita a que el espectador desconfíe de cualquiera, entrando así en el juego que propone el guion firmado por el propio Carnahan.
Eso sí, no esperéis en 'El botín' una película de giros imposibles, ya que aquí se opta más por ir aumentando progresivamente la sensación de peligro y cómo eso afecta a la actitud de los protagonistas. De hecho, todo funciona mucho mejor cuando existe cierta duda sobre lo que ha pasado realmente, pues el tramo final sí que se siente un poco más convencional. Nada grave, pero en lugar de rematar la faena por todo lo alto, simplemente lo zanja de forma correcta.
Pese a ello, 'El botín' se siente en todo momento como una rareza dentro del catálogo de Netflix, siendo evidente que tanto Affleck como Damon querían que luciera como una película de las de antes y no como mero relleno más para la plataforma. Eso se percibe desde ese look visualmente ligeramente sucio que Carnahan imprime en colaboración con el director de fotografía Juan Miguel Azpiroz.
No esperéis tampoco grandes alardes, pero sí que hay un plan claro que se ejecuta con gran precisión. Lo que uno esperaba de este tipo de thrillers que empezaron a perder empuje a finales de los años 90. Obviamente luego hubo más, pero siempre pienso en el caso de Negociador para situar ese momento bisagra en el que este tipo de producciones dejaron de resultar rentables en la gran pantalla.
Toda la combinación ganadora está ahí: un director que sabe lo que hace, unos buenos protagonistas rodeados de actores muy competentes que no están ahí para cobrar el cheque e irse a otro proyecto más ambicioso, un guion bien hilado que no se complica más de lo necesario pero tampoco toma por tonto al espectador y un ritmo bien medido a través del montaje para que uno esté metido siempre de lleno en la acción.
Y es que en 'El botín' se juega en todo momento con la expectativa. De hecho, Carnahan hace un gran uso de ello con el contraste entre la olla a presión en la que se convierte la casa en la que aparece una enorme suma de dinero con la amenaza silente pero siempre presente que hay en el exterior. Porque tener una cantidad ajustada de ingredientes a tu disposición no quita para manejarlos lo mejor posible, aunque ahí sí merezca la pena señalar que quizá sea un poco obvia de más en lo referente a los diálogos.
Eso sí, la auténtica guinda la ponen Damon y Affleck con esa tipología de personaje que requiere mucho de carisma pero también del suficiente talento como para realmente alimentar la tensión de la situación. La química entre ellos ya la teníamos clarísima, pero es que además se juega bien con sus fortalezas, con Damon optando por un enfoque más hacia dentro, mientras que Affleck está siempre más a la que salta. Un gran equipo.
Dicho todo esto, 'El botín' no es una película extraordinaria, pero sí es un soplo aire de fresco dentro de las producciones originales de Netflix y un thriller notable para quien busque cine comercial convincente y sin complejos.
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