Irvine Welsh, escritor: “Los hombres jóvenes han perdido la empatía porque ya no leen novelas, las mujeres son las únicas que leen ficción”

Esta noticia ha sido redactada por Roger Casadejús Pérez
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IRVINE WELSH, ESCRITOR: “LOS HOMBRES JÓVENES HAN PERDIDO LA EMPATÍA PORQUE YA NO LEEN NOVELAS, LAS MUJERES SON LAS ÚNICAS QUE LEEN FICCIÓN”

Si viviera en Barcelona, Irvine Welsh (Leith, Edimburgo, 67 años) se mudaría a Gràcia. “Me encanta pasear por ese barrio, desprende la misma sensación que cuando vivía en las colinas de San Francisco: la de saber que tienes la ciudad a tus pies”, ha contado este viernes el escritor en una entrevista en su hotel en la capital catalana. Impecable y pulido, con un conjunto vaquero de chaqueta y pantalón entallado, el escocés participa hoy, sábado, en el Brit Under Fest, un festival de música y literatura británica donde el autor de la saga Trainspotting ofrecerá una charla y pinchará cerrando el evento. ¿Sonará Born Slippy, el himno de Underworld de la adaptación de Danny Boyle, la película más taquillera de 1996? “Probablemente, pero puede que suene Choose Life, el tema con el que he estado trabajando con Bobby Gillespie, de Primal Scream, para el musical que estreno en verano”, avanza.

Durante la conversación, Welsh no se guarda nada. Habla sobre el futuro de la literatura, la música y su percepción de la sociedad actual. “Los hombres jóvenes han perdido la empatía”, dice. Asegura que esto se debe a que “ya no leen novelas”. Para él, la lectura es fundamental para desarrollar una conexión emocional con el mundo. Las mujeres, por otro lado, son vistas como las únicas que aún se sumergen en la ficción. “Es preocupante”, añade. La falta de lectura y, por tanto, de entendimiento de diversas vidas y experiencias puede estar moldeando una generación fría y distante.

LA IMPORTANCIA DE LA LITERATURA

Welsh pone sobre la mesa una realidad que muchos han notado. En su opinión, las novelas permiten a los lectores explorar realidades ajenas. Conocer diferentes perspectivas es vital. No solo para enriquecer la mente, sino para ser más empático. Recordemos que Welsh es un maestro en explorar las profundidades de la psicología humana en sus obras. Su libro más famoso, Trainspotting, es un claro ejemplo de esto. En él, se sumerge en la vida de jóvenes adictos a la heroína en Edimburgo. A través de sus personajes, Welsh logra captar la complejidad de las emociones humanas. Pero los tiempos han cambiado. “Los jóvenes están más concentrados en redes sociales y contenido breve. Eso afecta su capacidad de atención”, comenta.

El autor no es ajeno a la cultura de la inmediatez. “Las redes han trastocado la forma de comunicarse. La gente ya no se sienta a leer. Todo se vuelve efímero”, reflexiona. Esto también tiene un impacto en la forma en que las historias se cuentan. “Ya no hay tanto espacio para la narrativa profunda”, añade. Esta falta de lectura lleva a una desconexión no solo con la literatura, sino con la propia vida. Welsh observa que el mundo se está volviendo cada vez más insensible. Las palabras, que antes tenían el poder de conectar a las personas, están desapareciendo del diálogo diario.

LAS MUJERES Y LA FICCIÓN

El escritor destaca la importancia de las lectoras en el mundo de la ficción. “Son las únicas que parecen seguir leyendo de manera constante”, dice Welsh. Para él, esto es un fenómeno notable. Mientras que los hombres se apartan de la literatura, las mujeres continúan buscando historias que resuenen con sus experiencias. Este hecho lo lleva a preguntarse sobre el futuro de la narrativa. “¿Qué pasará si la literatura termina siendo dominada por la voz femenina?”, se cuestiona. Este cambio podría ofrecer una nueva perspectiva sobre el mundo, pero también plantea interrogantes sobre la diversidad en las narrativas.

Welsh no solo critica, también ofrece soluciones. Propone iniciativas que incentiven a los jóvenes a volver a la lectura. “Hay que encontrar formas de atraer a los chicos. Quizás usando la música, el arte, algo más cercano a ellos” sugiere. Esta mezcla de disciplinas podría llevar a revivir el interés por las historias largas. Cita ejemplos de cómo la música y la literatura pueden entrelazarse. Hay potencial en esta combinación que no se ha explorado lo suficiente.

DESAFÍOS CONTEMPORÁNEOS

En un mundo donde la distraibilidad es la norma, Welsh enfatiza la necesidad de luchar contra la apatía. “La empatía se cultiva. No aparece de la nada”, afirma. Es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo. Los hombres, que alguna vez se sumergían en historias que reflejaban sus propias luchas, ahora parecen estar abandonando esa práctica esencial. Esto ha creado un vacío emocional palpable. Welsh menciona que la falta de conexión con la literatura también se traduce en problemas más grandes. Ansiedad, depresión y soledad son temas comunes en la juventud actual. “No es solo una cuestión de ocio; es una cuestión de salud mental”, advierte.

La conversación se vuelve más profunda cuando Welsh menciona el poder transformador de la literatura. Recuerda cómo sus propias experiencias moldearon su escritura. La literatura fue su refugio, un lugar donde pudo entenderse a sí mismo y a los demás. Sin embargo, se pregunta si las nuevas generaciones tendrán esa misma oportunidad. Su preocupación por el futuro es evidente. “Si no enseñamos a los jóvenes la importancia de las historias, ¿qué legado estamos dejando?”, plantea. Welsh deja entrever que la literatura está en peligro, no solo por la falta de lectores, sino por la falta de entendimiento de su significancia.

La relevancia de la literatura en la cultura contemporánea es un tema que Welsh no toma a la ligera. La futurista mirada sobre el papel de los hombres y las mujeres en el ámbito literario tiene repercusiones más allá del simple acto de leer. Welsh invita a todos a participar en un diálogo sobre el futuro de la narrativa y cómo cada uno puede contribuir a un cambio positivo. Y aunque suene pesimista, hay un rayo de esperanza. Welsh cree en el potencial de la literatura para cambiar vidas. Solo es cuestión de que se le dé la importancia que merece.

Con una mezcla de nostalgia y desafío, cerró la entrevista. Welsh no está dispuesto a rendirse. La literatura aún tiene un papel que desempeñar. Solo hay que encontrar el camino para que todos, hombres y mujeres, vuelvan a leer. La empatía puede restablecerse. Así, quizás, el mundo pueda ser un lugar más conectado y sensible.

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