'He-Man y los Masters del Universo': deconstruyendo masculinidades y franquicias que achacan demasiado el paso del tiempo

Esta noticia ha sido redactada por Roger Casadejús Pérez
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'HE-MAN Y LOS MASTERS DEL UNIVERSO': DECONSTRUYENDO MASCULINIDADES Y FRANQUICIAS QUE ACHACAN DEMASIADO EL PASO DEL TIEMPO

Por mucho vértigo y frustración que pueda dar pensar en ello, el paso del tiempo es algo inexorable. No hay prácticamente nada —ni nadie, por supuesto— que se libre de sus terribles consecuencias. Esto incluye a producciones audiovisuales que, tras el transcurso de los años, han hecho flaco favor y que invitan a pensar eso de "cómo hemos cambiado", entendiendo el contexto en el que se crearon al revisarlas con los ojos del presente.

En plena era de explotación de la nostalgia y resurrección de franquicias que ya peinan canas, surge una pregunta clave para los equipos creativos responsables del revival de turno: ¿cómo llevar de nuevo a la gran —o la pequeña— pantalla una propiedad intelectual que, bajo los estándares actuales, podría parecer excesivamente anticuada y relativamente caduca —por no decir ridícula— tanto en forma, como en fondo y, por supuesto, en contenido?

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Esta incógnita, que ha sembrado las principales dudas sobre el regreso al cine en acción real de 'He-Man y los Masters del Universo' desde que se anunció el proyecto hace cosa de una década, ha sido resuelta con una solvencia excepcional por un Travis Knight que, tras obrar poco menos que un milagro con su 'Bumblebee', ha moldeado un blockbuster veraniego ejemplar bajo una premisa simple: abrazando sus bases y dándolas una necesaria vuelta de tuerca donde la nostalgia y la renovación no funcionan como entidades antagónicas.

DECONSTRUYENDO ETERNIA

Puede que el elemento en el que más se perciba este enfoque sea en lo temático y discursivo. Tras construir pilares sólidos en un terreno conocido, incluyendo monomitos, profecías e historias sobre peces fuera del agua, Knight y su equipo han apuntalado su divertidísima aventura épica en clave retrofuturista subvirtiendo estereotipos y haciendo girar el relato en torno a la deconstrucción de la masculinidad, los egos frágiles y las ideas preconcebidas sobre lo que significa "ser un hombre".

Todo esto vuelve a llevarnos al eterno debate del que se extrae que todo el cine es política. Sí, hasta una película de 'He-Man'. Esto refleja un tratamiento de personajes que enfadará a muchos despistados y recuerda al criticado 'Superman' de James Gunn, que abrazó el tropo contemporáneo del héroe que, por muchos músculos y fuerza bruta que posea —tremendos los deltoides de Nicholas Galitzine—, encuentra su máximo superpoder en ser, simple y llanamente, un buen tío y limitar el uso de la fuerza bruta a lo estrictamente necesario.

Pero no todo en la nueva 'Masters del Universo' gira en torno a su moraleja y a la dualidad entre el personaje titular y un Skeletor con serios problemas de autolatría y complejos que le hacen comportarse como un —divertidísimo, eso sí— cretino. Junto a estos aciertos cohabita un complejo equilibrio tonal que acierta al apelar a públicos de lo más distintos: desde a recién llegados que desconocen el lore hasta a los más entrados en años que tengan un nivel de autoconsciencia equivalente al del largometraje.

Y es que la cinta no huye de bromear con los disparates ochenteros de la serie animada, lanzando bromas a diestro y siniestro dirigidas tanto al sector infantil como, sorprendentemente, a unos espectadores adultos que disfrutarán de un sentido del humor velado tremendamente cafre e inesperadamente subido de tono —al menos en su versión original— entre bromas sobre fisting, rim jobs, y espadas que "cuelgan". Desde luego, toda una sorpresa.

Redondeando todo esto encontramos un diseño de producción donde la inevitable sobredosis de VFX cohabita con lo práctico y donde lo kitsch se convierte en un encantador leitmotiv. Una banda sonora hipervitaminada por las guitarras de Brian May ayudan a hacer más llevaderas los algo abultados 132 minutos de un metraje que sufre del síndrome del doble primer acto, con un prólogo tan necesario para neófitos como farragoso en términos narrativos.

'He-Man y los Masters del Universo' es un triunfo absoluto cuya clave del éxito, más allá de sus múltiples logros formales y narrativos, radica en su valentía. En su maniobra kamikaze en tiempos de turbas online y de Skeletors del mundo real agazapados en redes sociales para destruir con más vehemencia que argumentos sólidos producciones audiovisuales en nombre de la nostalgia mal entendida y de las inevitables reinterpretaciones que toda IP enfrenta con el paso del tiempo.

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