Este clásico con Audrey Hepburn marcó una era en Hollywood. Y ahora que sé que era de las película preferidas de mi abuela, me gusta incluso más

Esta noticia ha sido redactada por Roger Casadejús Pérez
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UN THRILLER CON ENCANTO PROPIO

Aunque muchos la comparen con el cine de Hitchcock, creo que el misterio y el hecho de compenetrarlo con la comedia no es algo único del cineasta. Es cierto que comparte muchos elementos comunes, pero 'Charada' tiene un ritmo juguetón y una ligereza romántica muy propios, equilibrando cadáveres y carcajadas con mucha naturalidad.

El arranque marca el tono con un cadáver arrojado desde un tren, seguido por los vibrantes créditos con la música de Henry Mancini. A partir de aquí, conviven el suspense y la sofisticación, dejando que la tensión encuentre el alivio en el carisma de Hepburn, que hace del peligro algo divertido.

Por otro lado, la trama gira en torno a varias identidades, con el personaje de Grant y sus distintos nombres mientras Reggie, el personaje de Hepburn, es perseguida por criminales que creen que posee una fortuna robada durante la Segunda Guerra Mundial. Ella no entiende del todo qué ocurre, pero nosotros sí entendemos que el verdadero motor de la película es la química que hay entre los protagonistas.

EL ESCENARIO PARISINO COMO PROTAGONISTA

Además, la película también destaca por su uso de localizaciones reales en París, desde Notre Dame hasta los Campos Elíseos, reforzando esa mezcla de glamour internacional y amenaza latente que empezaba a diluirse en el cine de Hollywood. Como en los grandes thrillers del momento, la ciudad no es solo un telón de fondo, sino que es una parte del espectáculo -incluida la parte subterránea con el metro-.

ROMANCE Y QUÍMICA IRRESISTIBLES

Por último, creo que lo que hace de 'Charada' en un clásico inolvidable no es solamente su intriga ni sus guiños al mejor cine del género, sino el romance maduro -y autoconsciente- entre Hepburn y Grant. Pese a su notable diferencia de edad, la dinámica funciona gracias a un juego constante de seducción invertida donde es ella quien persigue y él quien duda. Es cierto que algunas líneas de diálogo rechinan un poco, pero el resultado es una comedia romántica disfrazada de thriller, elegante, ingeniosa e irrepetible. Y ahora que sé que era una de las películas preferidas de mi abuela, me gusta incluso más.

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