De “dame más gasolina” a “no me quiten el perreo”: dos demandas contra Bad Bunny dan la batalla de las mujeres que ponen voz al reguetón

Esta noticia ha sido redactada por Roger Casadejús Pérez
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DE “DAME MÁS GASOLINA” A “NO ME QUITEN EL PERREO”: DOS DEMANDAS CONTRA BAD BUNNY DAN LA BATALLA DE LAS MUJERES QUE PONEN VOZ AL REGUETÓN

Cada vez que Bad Bunny cantó en directo EoO, de su disco DeBÍ TiRAR MáS FOToS (2024), en su recién acabada gira europea, la música se detuvo antes del puente. Miles de personas quedaban expectantes y un sonido irrumpía de forma robótica, una voz que decía “Pe“, pero se corta. ”Pe... Pe... Pe...“, se repetía cada vez más rápido mientras en la pantalla aparecía la palabra que no se termina de pronunciar: PERREO.

Tras unos segundos de tensión, por fin, el audio sonaba completo. Una mujer que reclama: ”Mira, puñeta, no me quiten el perreo”, con acento boricua. Esa voz está hoy en el centro de una demanda contra el cantante por 16 millones de dólares (14 millones de euros). Esta demanda resuena en un momento en que la visibilidad de las mujeres en el reguetón está en una encrucijada. Las voces que han estado detrás de grandes éxitos empiezan a reclamar su espacio.

LA LUCHA POR EL RECONOCIMIENTO

La otra demanda que ha cobrado notoriedad es la que involucra a Glory, una joven que fue parte de una famosa canción de reguetón. En su caso, se siente despojada de su esencia. La frase “dame más gasolina”, que pertenece a un éxito de Wisin & Yandel, ha sido icónica en el género. Sin embargo, su significado se ha diluido con el tiempo.

Ambas demandas abren un debate sobre la apropiación de las voces femeninas en el reguetón. Las artistas han sido durante años el motor de las canciones, pero en la sombra. Ahora, están decididas a visibilizar su trabajo y reclamar lo que les corresponde.

La palabra 'perreo' se ve en la pantalla durante uno de los conciertos de Bad Bunny en Madrid en 2026.

EL IMPACTO EN LA CULTURA POPULAR

El reguetón es un fenómeno cultural que ha trascendido fronteras, pero la voz de la mujer ha sido relegada a un segundo plano en muchas ocasiones. Los conciertos de Bad Bunny, llenos de energía y público eufórico, reflejan la popularidad del género. Sin embargo, tanto él como otros artistas deben reevaluar cómo se utilizan las voces femeninas en su música.

La industria ha cambiado. Las artistas buscan ser reconocidas no solo como voces que acompañan, sino como protagonistas en sus propias narrativas. Esto va más allá de una simple demanda monetaria. Se trata de dignidad y reconocimiento. Cada vez más, las mujeres están levantando la voz en un espacio que ha estado dominado por hombres.

EL CAMINO HACIA LA EQUIDAD

Las demandas contra Bad Bunny son solo una muestra del deseo de justicia en el ámbito musical. Las mujeres que han puesto sus voces en el reguetón quieren ser partícipes de la historia. Quieren que su trabajo se valore en su justa medida. La batalla no es solo legal; es una confrontación cultural.

Los foros y debates han empezado a aparecer cada vez más. Los artistas y productores son cuestionados sobre sus decisiones. ¿Por qué no se les da crédito a las voces femeninas? ¿Por qué se utilizan sin permiso? La transformación está en marcha.

Glory junto a Héctor, Tito y Don Omar en un fotograma del vídeo para la canción 'Morena'.

REFLEXIONES FINALES

Las demandas de las mujeres que ponen voz al reguetón son una oportunidad para reflexionar sobre la cultura del género. El camino hacia la equidad no será fácil, pero la lucha por el reconocimiento y el respeto ha comenzado. Las voces que han estado en la penumbra deben salir a la luz. Y el reguetón, con toda su fuerza, necesita el eco de estas mujeres.

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